La importancia de la narrativa en el liderazgo

Nota del editor: 

Este es un fragmento adaptado de Un líder de convicciones: 25 principios para un liderazgo relevante (B&H Español, 2017), de Albert Mohler.

Las verdades más importantes cobran vida a través de las historias, y un liderazgo fiel no puede separarse del buen uso y el poder de las historias. Un líder excelente sabe cómo guiar a partir del poder de la narrativa que enmarca la identidad y la misión de aquellos que lidera, y sabe cómo poner su propia historia al servicio de los demás en pro de una historia mayor.

Somos criaturas de narrativa y Dios nos hizo así. Nos diferenciamos, en parte, del resto de los animales porque somos los guardianes de las historias. Ni siquiera podemos contarle a otro quiénes somos sin narrar una historia y tampoco deberíamos intentarlo.

Los expertos en liderazgo suelen enfatizar la importancia de la misión y la visión organizativas, pero estas realidades vitales tienen poco significado separadas de la historia que explica en primer lugar por qué es importante lo que hacemos. Necesitamos comenzar con la historia y dejar que el resto venga después.

El liderazgo relevante surge de la creencia del propio líder de que la historia es verdad, que importa y que debe expandirse y a la vez continuar. La historia debe creerse con convicción, contarse con convicción, y administrarse con convicción.

El líder cristiano nunca puede tener una perspectiva que se limite a este mundo, por más urgente que pueda ser la misión.

En un sentido, toda la vida del líder se convierte en una extensión de esa historia. Se conduce a la organización o movimiento mientras la historia adquiere vida y se le infunde energía. Si la historia no es digna de tu propia vida y de las vidas de los demás, déjala y busca una causa digna de tu servicio. Si lo es, el líder debe reconocer que la historia es central.

La Biblia no es tan solo un libro de historias. Revela una gran narración de principio a fin. Muchos cristianos sacan la idea de los eruditos literarios y ahora hablan de la metanarrativa de la Biblia: una línea histórica que abarca todo. En la Biblia, Dios ha revelado la historia que se encuentra subyacente en toda verdadera historia y en la cual todas ellas encuentran su significado. Es la historia de la decisión de Dios de glorificarse al salvar pecadores a través de la expiación que logró su propio Hijo. Como Cristo mismo dejó en claro, cada palabra de la Escritura sirve para narrarla.

Cualquiera sea el contexto del liderazgo, el líder cristiano debe estar ligado a esta historia. Eso es lo que somos, lo que creemos, y lo que esperamos también que otros conozcan. Los movimientos, las congregaciones, y las organizaciones que lideramos forman parte de esto. Aun cuando el líder cristiano trabaje en una organización secular, sabe que su significado y misión se deben completamente a esa historia. El líder cristiano puede entregarse a una causa secular digna, precisamente porque conoce el amor de Dios por este mundo y por la humanidad. Pero el líder cristiano nunca puede tener una perspectiva que se limite a este mundo, por más urgente que pueda ser la misión.

La convicción para liderar se arraiga en esa historia y se expresa a través de nuestras propias historias individuales y de las historias de las organizaciones que lideramos. El entusiasmo del líder proviene directamente de la historia y la energía de la organización fluye junto con ella.

Esto es el liderazgo por convicción. El líder con convicción no ama ni vive la historia porque sabe que es poderosa. Sabe que es poderosa precisamente porque es verdad.


Imagen: Lightstock.
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