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Mientras diversos líderes expresaron solidaridad cristiana y su indignación por el asesinato de 21 cristianos coptos en Libia, otros comenzaron a preguntarse si era válido llamar a estos hombres mártires cristianos. Parte de la confusión proviene del hecho de que la Junta de Misiones Internacionales (de la Convención Bautista del Sur en los Estados Unidos) nombró a la mayoría de los egipcios (incluyendo muchas comunidades coptas) como un grupo de personas no alcanzadas, necesitados de misioneros. La cuestión que se planteó fue: “¿Cómo pueden los pueblos no alcanzados ser considerados mártires cristianos?”.

‪Para ser honesto, cuando escuché por primera vez esta pregunta me preguntaba por qué alguien podría responder de esta manera a un acto que el mundo entero estaba condenando. Sin embargo, después de reflexionar pensé que tal vez la pregunta merece una respuesta de un teólogo bautista del sur y misiólogo. No puedo juzgar las motivaciones de aquellos que preguntan. Si alguien tiene intenciones no honorables, nunca podrán ser convencidos. Pero los que están legítimamente curiosos tienen derecho a esperar una respuesta teológica y misiológica de parte de alguien que considera que quienes murieron fueron mártires por su fe.

1. Debemos recordar que hay una diferencia entre un grupo de personas y la fe de cada persona.

No he hablado con nadie en la Junta de Misiones Internacionales sobre esta situación particular, pero yo he estado dentro de la comunidad misionera tiempo suficiente como para entender cómo funcionan las cosas. Cuando una agencia misionera estudia un país, una de las primeras cosas que investigan son las agrupaciones naturales de los pueblos. Esta información se utiliza para guiar las estrategias misioneras para los diversos grupos de personas. En muchos países de predominancia musulmana hay minorías cristianas históricas (que en realidad debemos nuestra misma fe a su legado, pero esa es una historia para otro día). Estas personas nacen en este grupo social, sin tomar en cuenta cualquier expresión personal de fe. También participan en las actividades culturales y religiosas que se atan a este grupo social. Se identifican socialmente como “cristianos”. Cuando las agencias misioneras evangélicas toman decisiones sobre los “alcanzados” y “no alcanzados” ellos están haciendo diferentes preguntas, incluyendo preguntas sobre la fe personal en Cristo. Este matiz a menudo se pierde cuando la conversación se mueve más allá de la comunidad misionera.

Los Bautistas del Sur no han cambiado de repente nuestra definición de lo que se necesita para convertirse en un cristiano. Sin embargo, sí es posible que un grupo cultural, un grupo de personas que llevan el nombre de “cristianos” todavía queden casi en su totalidad no alcanzados. También es posible que los individuos dentro de un grupo de personas no alcanzadas sean auténticos cristianos. En estos casos, nosotros dependemos de lo que podemos ver en sus testimonios.

2. De este lado del cielo, solo conoceremos lo genuino de la fe cada cual por su testimonio y su estilo de vida.

Los 21 hombres que perdieron la vida en la playa en Libia fueron asesinados por su profesión de fe. Los malhechores sádicos hicieron esta profesión en su nombre antes de los asesinatos. Sus captores confesaron que estos hombres eran “gente de la cruz”. En este testimonio escucho los ecos de los enemigos de Daniel, que dijeron que no podían encontrar ninguna falta en él a menos que fuera su fe. Estos hombres fueron asesinados porque sus captores creían que eran cristianos.

Yo puedo asumir (y sí, es solo una suposición) que estos extremistas islámicos habían presionado para que estos hombres de convirtieran al Islam. Basado en mi conocimiento de este tipo de situaciones, me imagino que estos hombres fueron provistos de la oportunidad de renunciar a su fe y abrazar la fe de sus captores. Es evidente que no lo hicieron. Ellos fueron asesinados porque eran hombres “de la cruz”. Sobre la base de este testimonio a través de los labios de sus captores, y su estilo de vida de “no amar sus vidas hasta la muerte”, el mundo cristiano tiene razón para identificar a estos hombres como mártires e identificarse con ellos como hermanos en la fe.

Nuestra muestra de solidaridad no es una declaración de que toda la comunidad copta es cristiana. Más bien, se acepta el testimonio de estos 21 hombres como válidos en base a la profesión y la demostración. Aceptaríamos el testimonio de un Bautista y lloraríamos su martirio aunque no le hubiéramos conocido personalmente, a pesar de que todos sabemos que muchos de los que llevan la etiqueta de Bautista no son verdaderos cristianos. De la misma manera, es bueno y correcto que nos identifiquemos con nuestros hermanos “de la cruz”, cuyas vidas fueron tomadas debido a este testimonio.

Nuestra solidaridad con ellos no hace a un grupo de personas cristianas; nunca tuvo la intención de hacerlo. Pero en base a lo que hemos visto a través de un claro testimonio frente a un mundo que observa, esa misma solidaridad tampoco debe ser interpretada como cobardía o de alguna manera abandono de la fe.

Que estos hombres reciban la recompensa de su fe, y que el Señor juzgue sus asesinatos con la justicia y, sobre todo, que Él nos conceda a todos la fe para enfrentar cualquier oposición, para hacerlo con la misma fidelidad que ellos demostraron en esa playa de Libia.

“Acordaos de los presos, como si estuvierais presos con ellos, y de los maltratados, puesto que también vosotros estáis en el cuerpo”, Hebreos 13:3.

Publicado originalmente en el Centro de Estudio de La Gran Comisión del SEBTS. Traducido por Patricia Namnún.
Imagen: MOHAMED EL-SHAHED/AFP/Getty Images
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