Impíos | Devocional

“Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca”, ‭‭Isaías‬ ‭53:9‬ ‭RVR1960‬‬.

Nuestro testimonio es importante ante los hombres. A través de nuestras vidas podemos reflejar la realidad de nuestras convicciones y fe. Con nuestro comportamiento podemos hablar de la diferencia que Jesús ha hecho en nosotros.

Sin embargo, muchas veces creemos que esto significa ocultar nuestras debilidades y luchas, ya que sentimos que estamos “desacreditando” el nombre de Cristo.

Reconocer públicamente nuestras limitaciones, debilidades, y luchas, es reconocer nuestra humanidad y bancarrota espiritual, y precisamente, nuestra necesidad de un Salvador. Dios no solo nos salvó en Jesús de nuestra “vana manera de vivir” ‭‭(1 P. ‭1:18), sino que también nos hizo nuevas criaturas con una nueva naturaleza que busca honrarle.

Muchas veces es el miedo al hombre lo que está detrás de nuestro deseo de “proteger nuestro testimonio”. La opinión de otros llega a pesar tanto en nuestro corazón que buscamos ser percibidos como comprometidos, rectos, decentes, y buenos, convirtiendo esto en una carga sobre nuestros hombros. Nuestra reputación puede llegar a convertirse en una obsesión construida cuidadosamente por buenas obras, tornándose en una “justicia propia”.

No obstante, en los evangelios podemos ver la manera intencional y misional de vivir de Jesús. Él cruzó barreras culturales y estuvo dispuesto a poner en riesgo su reputación para mostrar su amor por aquellos que venía a rescatar.

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”, ‭‭Lucas‬ ‭19:10‬.

Nuestro testimonio es importante, pero lo es más el vivir a la luz de Jesús, cuya opinión acerca de nosotros cuenta más a nuestro favor. Con libertad y gozo, podemos arriesgarnos a llevar el mensaje de las buenas noticias a quienes no le conocen. Jesús estuvo dispuesto a ser “contado con los inicuos” (‭‭Mr.‬ ‭15:28) por ti y por mí.

Las buenas noticias para nosotros son que, gracias a la obra de Cristo en nuestro lugar y a nuestro favor, nada hará que Dios nos ame más o nos ame menos. Esta realidad nos permite, con fe y confianza, ir a buscar a los perdidos, ¡con la seguridad puesta en la opinión de Quien nos ha recibido y aceptado por su gracia!

Piensa en esto y encuentra tu descanso en Él.


IMAGEN: LIGHTSTOCK.
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