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“Ahora les hago saber, hermanos, el evangelio que les prediqué, el cual también ustedes recibieron, en el cual también están firmes, por el cual también son salvos…” 1 Corintios 15:1-2

Aquí en Coalición por el Evangelio hemos hecho énfasis en repetidas ocasiones sobre el diseño de Dios para hombres y mujeres. Somos complementarianistas, lo que significa que creemos que los hombres y las mujeres son iguales en dignidad y diferentes por diseño. Ambos sexos se complementan, con funciones y habilidades distintas, necesitándose los unos de los otros.

Abrazamos con gozo la causa de la feminidad y el complementarianismo. Pero nunca con el mismo gozo que abrazamos el evangelio. Afirmar algún aspecto aplicativo del evangelio (como el complementarianismo), dando por sentado la verdad y el centro mismo del nacimiento, vida, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, producirá poco o ningún fruto en la vida de nuestras mujeres y en la próxima generación.

Tuve la oportunidad de conversar con Betsy Gómez, de Aviva Nuestros Corazones, y mi esposa Patricia Namnún, quien coordina las iniciativas femeninas en Coalición, para conversar sobre este tema. La pregunta es esta: ¿Por qué enfatizar más el evangelio que la feminidad? Puedes ver la conversación en el video más arriba.

“Es posible enfatizar demasiado la feminidad, o los roles, o la maternidad o lo que sea, pero no es posible sobre enfatizar el evangelio. El evangelio es lo único en lo que la Palabra dice que en lo cual somos salvos. No somos salvos por ser buenas mujeres o buenos hombres o por ser buenos padres o buenos cristianos: somos salvos por la obra de Cristo”.

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