En esto nos sostenemos | 31 días de la Reforma

Martín Lutero no estuvo solo hace 500 años. 

La Reforma no se trató de uno o dos grandes nombres —Lutero, Calvino, Zwinglio— sino de un movimiento masivo de convicción, audacia, y alegría cristiana que le costó a muchos hombres y mujeres sus No solo fue que Lutero estaba rodeado de reformadores en Alemania, sino que también muchos héroes de la fe menos conocidos se levantaron por toda Europa. Héroes como Heinrich Bullinger, Hugh Latimer, Lady Jane Grey, Theodere Beza y Johannes Oecolampadius. Lutero fue el ariete, pero encendió y se levantó con un coro de reformadores del mundo.
 
Y aquí estamos hoy, 500 años después. Lutero no estaba solo entonces, y ahora tampoco lo está. Para conmemorar el 500 aniversario de la Reforma, Desiring God y Coalición por el Evangelio le invita a unirse a nosotros en un viaje de 31 días de cortas biografías de los muchos héroes de la Reforma; solo 5-7 minutos cada día durante el mes de octubre. 
 

Serie:

  1. El primer tremor: Pedro Valdo. Más de 300 años antes de que naciera Martín Lutero, un reformador inesperado apareció repentinamente en la ciudad de Lyon al sureste de Francia.
  2. El padre ganso: Jan Huss. El padre ganso, un prominente precursor de los Reformadores, mantuvo su posición y fue martirizado.
  3. El precursor florentino: Girolamo Savonarola. Girolamo Savonarola proclamó la necesidad de una reforma en la Iglesia y fue martirizado por ello. Sin embargo, su ejemplo inspiró a los reformadores que vinieron después de él.
  4. El gentil luterano: Felipe Melanchthon. Felipe Melanchthon fue un hombre inteligente, tímido, y sobrio, a quien Dios usó para afinar la teología del naciente movimiento protestante.
  5. La novia de la Reforma: Wibrandis Rosenblatt. Conoce a Wibrandis Rosenblatt: fiel esposa, amorosa madre, y valiente cristiana.
  6. El pacificador protestante: Wolfgang Capito. Wolfgang Capito: reformador, humanista, pacificador. Un hombre que deseó la paz en tiempos de turbulencia.
  7. El valiente pacifista: Menno Simons. Menno Simons comenzó como sacerdote católico, y terminó como defensor del evangelio a raíz de estudiar la Palabra.
  8. El fénix de Florencia: Pedro Mártir Vermigli. La Reforma se llevó a cabo gracias a hombres eruditos que estudiaron y enseñaron la Biblia apasionadamente. Uno de esos hombres fue Pedro Mártir Vermigli.
  9. El protestante del lunes por la mañana: Thomas Becon. Thomas Becon no reconocía división entre lo “sagrado” y lo “secular”, y exhortó a los cristianos de su tiempo a buscar la piedad en el ritmo de sus rutinas diarias.
  10. El traductor clandestino: William Tyndale. Si el rey y la Iglesia Católica Romana no proporcionaban una Biblia impresa en inglés para que el hombre común leyera, Tyndale dijo que él lo haría aunque le costara la vida. Y lo hizo.
  11. El crisol protestante: Martín Bucer. Martín Bucer puede ser el reformador más importante del que nunca has oído hablar.
  12. La primera dama en Francia: Marie Dentière. Para Marie Dentière, las noticias asombrosas de la gracia salvadora tenían que ser proclamadas desde las azoteas.
  13. La lámpara perdida del monasterio: Juan Ecolampadio. Un erudito humanista entrenado en griego, latín, y hebreo, quien abandonó el monasterio y se unió a la Reforma. 
  14. El cabildero del evangelio: Thomas Cranmer. Thomas Cranmer ayudó a liderar la Reforma Inglesa, pero es un héroe poco común. 
  15. El agitador francés: Guillermo Farel. Combinando un temperamento obstinado con una profunda preocupación por la piedad bíblica, Farel luchó firmemente a favor de la fe. 
  16. La vela de Inglaterra: Hugo Latimer y Nicolás Ridley. Latimer y Ridley fueron dos amigos que murieron como mártires, encendiendo en Inglaterra una antorcha que no será apagada. 
  17. El gigante suizo: Ulrico Zuinglio. La carrera de Zuinglio como reformador fue relativamente breve, pero su liderazgo enérgico y multifacético fue crucial en los comienzos del movimiento protestante. 
  18. El reformador por accidente: Hans Gooseflesh. Dios usa a personas sin que ellos se den cuenta. Así sucedió con Hans Gooseflesh, quien sin saberlo, fue pieza clave para el movimiento de reforma que vino después.
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