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Tomé un “gap year” antes de que alguien le llamara así. El “gap year” se refiere al año entre el colegio y la universidad. Para algunos (como fue mi caso) es una oportunidad de tener un trabajo a tiempo completo y empezar a ahorrar dinero que luego puede ser aplicado al costo de matriculación. Para otros, es una oportunidad de viajar o experimentar algo durante un “receso educativo” que trae concientización cultural.

Desafortunadamente, durante el periodo comprendido entre los 18 y 22 años, un estudio muestra que la mayoría de los jóvenes adultos toman un “gap year” (dos o más años) de la iglesia. Los chicos que crecen en iglesias evangélicas se gradúan del colegio y dejan de asistir  a la iglesia.

Antes de continuar, necesitamos reconocer que algunas estadísticas son exageradas. Probablemente has escuchado a personas decir cosas como: “Las estadísticas muestran que un 86% de los chicos en nuestros grupos de jóvenes se van de la iglesia y nunca regresan”. ¿En serio? ¿Un 86%? ¿Cómo pudiéramos siquiera probar que “nunca regresan”? ¿Será que murieron todos esos chicos?

La mejor apologética para una era secular es un pueblo que está en el mundo sin pertenecer a él, cuya vida común está orientada hacia la historia verdadera de un nuevo mundo que empezó la mañana de la resurrección

De todos modos, aún las estadísticas más precisas nos llaman a la sobriedad. Dos tercios de los jóvenes adultos norteamericanos que asisten a la iglesia regularmente en su adolescencia se retirarán por lo menos un año durante sus años universitarios. Puedes llamarlos “desertores” o puedes llamar esto un “gap year” de asistir a la iglesia. Los líderes de la iglesias deben prestar atención cuando la mayoría de los chicos que asisten a la iglesia de manera regular en su adolescencia se toman un tiempo significativo fuera de la iglesia durante algunos de los años más importantes de sus vidas en cuanto a la toma de decisiones.

Las razones para el “gap year” eclesiástico

Una encuesta de Lifeway (en inglés) revela cuatro categorías principales de por qué los jóvenes desaparecen de la iglesia durante esos años universitarios.

  1. “Me mudé a la universidad y dejé de asistir a la iglesia” (34%).
  2. “Los miembros de la iglesia eran hipócritas y críticos” (32%).
  3. “No sentí una conexión con las personas en mi iglesia” (29%).
  4. “Estaba en desacuerdo con la posición de la iglesia en cuestiones políticas/sociales” (25%).

Si lees artículos sobre este fenómeno, la mayoría de la atención se enfoca en el punto #4. Los jóvenes, se asume, son más liberales que sus iglesias, y por eso se van de la iglesia. Una parte de estos casos probablemente se deba a que la iglesia no es tan populista o de derecha como ellos. (Piensa en los jóvenes que ves en varias plataformas de redes sociales quejándose de que la iglesia está conformada por personas que no están suficientemente dedicadas a ser “defensores culturales”). Aún más, si el factor dominante fuesen las cuestiones políticas, esperarías que los jóvenes de tendencia izquierdista busquen iglesias que se alineen con sus puntos de vista. No son pocas las iglesias liberales que puedan encontrar, sin embargo, muchas de esas denominaciones son, en términos de edad, mayores y con más canas que sus contrapartes conservadores.

Aunque la posición de la iglesia en cuestiones políticas y sociales es claramente un factor, también deberíamos prestar atención a los otros tres factores. Al considerarlos juntos, se crea una imagen de los jóvenes saliendo sin una objeción real aparente, más que no priorizaron buscar una nueva iglesia, se sintieron desconectados durante un tiempo de transición o se irritaron en contra de la hipocresía percibida en algunas congregaciones.

Los años de juventud son transicionales. Durante este tiempo de madurez en los que los estudiantes toman grandes decisiones, muchos jóvenes se enfrentan con una decisión, quizás por primera vez como adultos independientes: ¿adoptarán como suyas las creencias que han heredado o tomarán un camino diferente?

Por qué algunos jóvenes adultos permanecen en la iglesia

¿Qué pasa con los jóvenes que no abandonan la iglesia? Un tercio de los jóvenes entre 18 y 22 años nunca se van. ¿Qué factores contribuyeron a su permanencia?

  1. “La iglesia era una parte vital de mi relación con Dios” (56%).
  2. “Quería la ayuda de la iglesia en la guía de las decisiones de mi vida diaria” (54%).
  3. “Quería seguir el ejemplo de un padre/familia miembro de la iglesia” (43%).
  4. “Las actividades de la iglesia constituyeron una gran parte de mi vida (por ejemplo, grupo de jóvenes, coro de la iglesia, etc.)” (39%).

Desde una perspectiva teológica, pudiéramos decir que los años universitarios son un período de separación, donde aquellos que son regenerados (verdaderos creyentes en Cristo) permanecen en la fe, mientras que aquellos cuya fe era superficial o no estaba profundamente arraigada se alejan.

Eso no explica el hecho de que algunos creyentes regresarán a la iglesia. De los dos tercios que se fueron por una temporada, el 31% ha regresado durante el rango de edad entre los 22 y 30 años. Estas son las razones por las cuales regresaron:

  • “Mis padres/miembros de mi familia me animaron a asistir” (37%).
  • “Simplemente sentí el deseo de regresar” (32%).
  • “Sentí que Dios me estaba llamando de regreso a la iglesia” (28%).
  • “Mis amigos/conocidos me animaron a asistir” (19%).

Un análisis más profundo de estos jóvenes de 22-30 años revelan sus percepciones sobre la iglesia cuando ellos tenían 18-22 años de edad.

  • Un 38% estuvo de acuerdo que: “Mi iglesia era una fuente de apoyo durante mis crisis personales”.
  • Un 48% estuvo de acuerdo que: “Mi iglesia tenía un ambiente acogedor para personas en mi etapa de vida”.
  • Un 37% dijo sentirse conectado a su iglesia como un todo.
  • Un 31% estuvo de acuerdo que se sintió conectado con el ministerio estudiantil de la iglesia.
  • Un 44% estuvo de acuerdo que el sermón del pastor era relevante para sus vidas.

La iglesia importa

Las relaciones centradas en el evangelio son la clave para edificar creyentes fuertes que permanecen conectados a su comunidad de la iglesia

¿Cuáles son algunas maneras en las que podemos procesar estas estadísticas? Within Reach (Al alcance) de Ben Trueblood examina este estudio y provee muchas sugerencias útiles. Estos son algunos de mis comentarios:

  1. En muchas iglesias, existe una brecha ministerial para esta etapa de la vida. Es probable que la respuesta no sea lanzar otro “programa”, sino desarrollar personas que se comprometan a discipular y mentorear a los jóvenes adultos durante esta etapa tan crucial en sus vidas. Las relaciones centradas en el evangelio son la clave para edificar creyentes fuertes que permanecen conectados a su comunidad de la iglesia, no sólo en sus años de adolescencia, sino en los años de su juventud adulta y subsiguientes.
  2. La rendición de cuenta y las actividades importan. Históricamente, algunas iglesias evangélicas han desarrollado una categoría de “vigilancia” en la cual la iglesia donde un joven creció se unirá con otra iglesia en la proximidad de la universidad del estudiante para que el joven creyente nunca esté sin una comunidad en la fe. También, no veamos a los jóvenes como meros consumidores que son servidos por la iglesia, sino como participantes involucrados y necesarios en la misión de Dios. Algunas estadísticas (en inglés) muestran como tener altas expectativas sobre el servicio de los jóvenes es un factor primario para mantenerlos involucrados.
  3. La iglesia está compuesta por personas de Dios que muestran la realidad de la resurrección a través de nuestra vida en común. La razón por la cual algunos muchachos abandonan su fe no es porque entraron a la universidad o se unieron a la fuerza laboral, sino porque dejaron de ir a la iglesia. Se sumergen en una cultura con suposiciones, rituales y creencias naturalistas. La iglesia se convierte en algo para los días festivos.

El teólogo misionero Lesslie Newbigin habló del pueblo de Dios como una comunidad apologética. La iglesia se convierte en la atmósfera, la narradora de una mejor historia, una historia cuya verdad se muestra en una forma de vida. La mejor apologética para una era secular es un pueblo que está en el mundo sin pertenecer a él, cuya vida común está orientada hacia la historia verdadera de un nuevo mundo que empezó la mañana de la resurrección. Por esta razón, debemos incrementar nuestros esfuerzos de discipular, mentorear, retener e involucrar a los jóvenes durante sus años universitarios.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.
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