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El llamado del cristiano apologista

Nota del editor: 

Este es un fragmento adaptado del libro La lógica de Dios (Vida, 2020), por Ravi Zacharias.

El punto inicial para adoptar el compromiso que conlleva la apologética cristiana es reconocer lo que implica vivir con disciplina la vida cristiana. Una revisión breve de la Escritura revela este imperativo notable: no podemos desligar el contenido de la apologética del carácter del apologista. La palabra apologética proviene del vocablo griego apología: “hablar en defensa”. En 1 Pedro 3:15 se ofrece una declaración categórica:

“Más bien, honren en su corazón a Cristo como Señor. Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con gentileza y respeto” (NVI).

Este versículo siempre me ha fascinado, porque el apóstol Pedro, bajo la inspiración del Espíritu Santo, conocía los peligros y los riesgos de tener las respuestas a las preguntas sinceras que las personas harían sobre el evangelio. En efecto, cuando comparamos las respuestas de Jesús con las de sus opositores, podemos percibir que se resisten motivados por el corazón y no la mente.

No podemos desligar el contenido de la apologética cristiana del carácter del apologista

Estoy convencido de que el mayor obstáculo para el impacto del evangelio no ha sido su incapacidad para dar respuestas, sino nuestra ineptitud para vivir en él. El evangelista británico Rodney “Gipsy” Smith dijo: “Existen cinco Evangelios: Mateo, Marcos, Lucas, Juan y el cristiano, pero la mayoría de las personas jamás leerán los primeros cuatro”.[1] Es decir, por lo general, la apologética se ve antes de escucharse.

Por esta razón, la Biblia establece con claridad lo que es un cristiano apologético: alguien que ha recibido en el corazón a Cristo como su Salvador y que responde a las preguntas con gentileza y respeto. Entonces, no debemos ignorar esta verdad: el modo en que vivimos determinará nuestro impacto. Hay pocos obstáculos para la fe tan serios como exhibir una vida que no refleja el evangelio.

Muchas personas ven la calidad de una vida e imaginan que todo es teoría, sin aspectos sobrenaturales. Recuerdo haber conversado con un hombre hindú al inicio de mi vida cristiana. Él cuestionaba las declaraciones enérgicas de los cristianos sobre lo sobrenatural. El hombre insistía en que la conversión era solo decidir vivir de manera más ética y que, por lo general, no era diferente a las afirmaciones de otras religiones “éticas”.

Hay pocos obstáculos para la fe tan serios como exhibir una vida que no refleja el evangelio

Hasta ese punto, no había nada innovador en su argumento. No obstante, luego afirmó algo que jamás he olvidado y en lo que con frecuencia reflexiono: “Si la conversión es en verdad sobrenatural, ¿por qué no es más evidente en las vidas de los cristianos que conozco?”.

Su pregunta es compleja. Después de todo, ningún budista afirma tener una vida sobrenatural, pero con frecuencia vive de manera más consistente. Lo mismo sucede con muchas otras religiones. Sin embargo, es común que un supuesto cristiano, que declara algunas de las verdades más elevadas que pueden expresarse, tenga una vida carente de esa belleza y carácter.

El llamado definitivo de un apologista es a tener una vida que refleje el carácter de Cristo. Los escépticos notan con agudeza si existe alguna discrepancia en este sentido y, de haberla, cuestionan el aspecto sobrenatural del evangelio. Sin embargo, cuando respondemos con gentileza y respeto, ayudamos a satisfacer los anhelos más profundos del corazón y la mente. Así, ellos verán dónde está el verdadero misterio. ¡Vivamos de este modo!


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