El evangelio es buenas noticias, no buen consejo

El pastor Tim Keller ha escrito la siguiente frase en muchos de sus libros: “El evangelio es buenas noticias, no buen consejo”. Él constantemente les recuerda a los creyentes que para entender el evangelio necesitamos primero entender la diferencia entre buenas noticias y buen consejo.

En su libro Iglesia Centrada, Keller escribe: “[El evangelio] no es algo que hacemos, sino algo que se hizo por nosotros y a lo que debemos responder”.

El punto que él promueve en muchos de sus libros es que la vida cristiana, edificada sobre el evangelio, no se define por lo que hace el cristiano, pero por lo que ha sido hecho por el cristiano. El cristiano es el recipiente de un acto ya cumplido.

¿Cuál es el problema con ver el evangelio como buen consejo?

Un buen consejo es una sugerencia sobre lo que uno debería hacer. Un buen consejo a menudo tiene como meta el mejoramiento de su situación actual. Un buen consejo puede ser dado como pasos hacia alguna meta. Mucho del mensaje del cristianismo se ha convertido en buenos consejos. Es un tipo de mensaje que se enfoca en el “cómo”. “Cómo criar a tus hijos.” “Cómo tener un buen matrimonio”. “Cómo ser un empresario cristiano”. El enfoque de muchas prédicas y enseñanzas hoy giran alrededor de lo que uno debería hacer para mejorar su vida.

El problema de ver el evangelio como un buen consejo es que pone la carga sobre nosotros. Un buen consejo está enfocado en nuestra habilidad de ganar el resultado que deseamos por medio de aplicarlo. El alcanzar esa plenitud siempre será imposible. Por nuestra condición quebrantada por el pecado y nuestra separación de Dios, nunca podremos cumplir los deseos más profundos de nuestro corazón por nuestros propios esfuerzos. Los consejos de “cómo” nos pueden ayudar, pero no prometen el resultado. El buen consejo quizás ayudará tu matrimonio, o tus hijos, o tu empresa, pero nunca te dará la satisfacción y felicidad que tu corazón anhela. En ese sentido, el buen consejo puede ser noticias terribles.

Sin embargo, mientras el buen consejo tiene como meta el mejoramiento de nuestra situación actual, el evangelio tiene como meta la reconciliación con Dios. La meta del evangelio no es nuestra felicidad, o mejorar nuestro matrimonio, o encontrar éxito. Esos tal vez serán subproductos, pero no la meta. La meta del evangelio es la reconciliación con Dios.

¿Por qué el evangelio es buenas noticias?

Precisamente cuando examinamos las metas de cada cosa, podemos ver por qué es importante hacer la distinción entre noticias y consejo. De hecho, el evangelio es buenas noticias. Buen consejo pone la carga sobre nosotros. Buenas noticias, no obstante, proclaman un mensaje ya cumplido. Las buenas noticias del evangelio ni siquiera consideran el poder o la habilidad para realizar algo, porque las noticias ya han sido realizadas.

Lo que pocos entendemos es que el camino hacia la satisfacción y felicidad verdadera es a través de la reconciliación con Dios. Cada deseo del corazón humano fue diseñado a ser satisfecho en una relación con Dios. ¡El evangelio es buenas noticias porque reconoce que una relación restaurada con Dios es algo que no podemos ganar con nuestras propias obras!

Las buenas nuevas del evangelio es que Jesucristo recorrió el camino hacia la reconciliación con Dios por nuestra cuenta. Él sufrió la muerte que merecíamos por nuestros pecados contra Dios y resucitó, conquistando la maldición sobre nosotros: la muerte. Jesús lo hizo. Ya está hecho. Ya está cumplido. La Biblia nos dice que la muerte y resurrección de Jesús nos rescató “del castigo venidero” (1 Ts. 1:10) y a través su muerte en la cruz somos reconciliados a Dios (2 Co. 5:10).

Esta reconciliación con Dios trae las meras cosas que hemos anhelado. Muchas veces buscamos satisfacer nuestros anhelos y deseos con el sexo, el alcohol, la avaricia, la popularidad y hasta nuestras buenas obras. Sin embargo, el corazón humano fue diseñado a caminar en una relación justa y pura con Dios. Dios mismo es la satisfacción para cada deseo del corazón humano.

El evangelio de Jesús es entonces las buenas noticias que Jesús ha asegurado nuestra reconciliación con Dios. El lo ha hecho con su propia sangre y las noticias mejores que el mundo nos puede ofrecer muchas veces son los peores consejos. Es por eso que el evangelio es buenas noticias, no buen consejo.

CARGAR MÁS
Cargando