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El relato del nacimiento de Jesús va acompañado de tres viajes de diferentes longitudes. El primero es un viaje relativamente corto de Galilea a Judea. José y María, a punto de dar a luz, viajan a Belén para participar del censo ordenado por César Augusto. El segundo viaje es desde el campo a Belén. Los pastores han recibido la visión celestial del anuncio del nacimiento del Mesías y van a su encuentro. El tercer viaje es el más largo porque va desde el oriente distante a Jerusalén, y desde allí a Belén. Los sabios hicieron un larguísimo viaje para adorar al Rey recién nacido.

Aunque solo hay registros del origen y destino de estos viajes, sí puedo imaginar que los tres incluyeron tiempos de mucha meditación para sus protagonistas. María sabía que el bebé en su vientre era el «Hijo del Altísimo» y José sabía que ese niño que estaba por nacer «salvará a Su pueblo de sus pecados» (Lc 1:32; Mt 1:21). De seguro había mucho que reflexionar entre la joven pareja. Imagino a los pastores conversando exaltados mientras se acercan a Belén y recuerdan las palabras del ángel diciéndoles: «ha nacido hoy, en la ciudad, un Salvador, que es Cristo el Señor» (Lc 2:11). Finalmente, los sabios también tuvieron muchos días y noches para meditar en ese rey enigmático que acababa de nacer y a quien adorarían con inmensa alegría (Mt 2:10-11).

En Coalición por el Evangelio queremos invitarte a compartir con nosotros un viaje de veinticinco días de reflexión que nos lleve a través de algunos de los pasajes bíblicos más significativos sobre el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo y lo que Él vino para realizar. Recomendamos que puedas empezar la lectura el primer día de diciembre para terminar el día veinticinco del mes. No será un viaje por desiertos y montañas, pero sí será una travesía espiritual que incluirá pasar tiempos diarios de meditación y oración que preparen nuestro corazón para celebrar el nacimiento del Mesías con un gozo renovado y mayor gratitud en nuestro corazón.

Te invitamos a no viajar solo. Reúne a tu familia o hermanos y hermanas en Cristo para compartir estas reflexiones y dispongan sus mentes y corazones como Asaf:

«Me acordaré de las obras del SEÑOR;
Ciertamente me acordaré de Tus maravillas antiguas.
Meditaré en toda Tu obra,
Y reflexionaré en Tus hechos»
(Salmo 77:11-12).

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