Despertar | Devocional

“Yo me acosté y me dormí; Desperté, pues el Señor me sostiene”, Salmos 3:5.

En cierto sentido, dormir podría ser una experiencia traumática. Al terminar el día, al acostarnos para dormir, nos rendimos ante la realidad de nuestra humanidad. Rendimos nuestros cuerpos, pensamientos, acciones, y emociones. En otras palabras, rendimos toda nuestra vida al sucumbir al cansancio, con la esperanza de volver a abrir los ojos el día siguiente.

Esto forma parte de la manera en que Dios nos creó para poder recuperarnos del desgaste físico, emocional, y mental de cada día. Dormir nos recuerda nuestras limitaciones, debilidad, y fragilidad. Por eso, para una persona que no conoce a Dios, dormir es casi un “mal necesario”, pues implica rendirnos a una realidad mucho mayor que nuestra independencia y autosuficiencia. Dormir es en verdad una gracia común, como el sol que sale para todos.

Para los hijos de Dios, acostarnos para dormir es también un recordatorio del milagro que es la vida, la manera en que fuimos formados cuidadosamente por Él (Sal. 139:16) como la culminación de su creación, y por tanto es una invitación a la adoración.

“Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí… Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; Maravillosas son Tus obras, Y mi alma lo sabe muy bien” (Sal. (Sal. 139:6a,14)

Pero dormir también es muchísimo más para aquellos que hemos sido redimidos por la obra de nuestro Señor Jesucristo. Dormir confiando en el Señor es una expresión de la convicción de sabernos conocidos por Él, no solo como su creación, sino también como sus hijos. Es poder acostarnos y rendir gozosamente nuestra vida entera a sus manos, y luego dormir y despertar, como un recordatorio más del cuidado de nuestro amoroso Padre celestial y otra evidencia de su gracia.

“¡Cuán preciosos también son para mí, oh Dios, Tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos! Si los contara, serían más que la arena; Al despertar aún estoy contigo” (Sal. 139:17-18).

Piensa en esto y encuentra tu descanso en Él.


Imagen: Lightstock.
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