×
Nota del editor: 

El pastor John Piper recibe preguntas de algunos de sus oyentes de su programa Ask Pastor John. A continuación está su respuesta a una de esas preguntas.

Recibimos muchos correos electrónicos sobre situaciones de la vida que son urgentes y graves. Eso incluye este de hoy, enviado por una mujer que desea permanecer en el anonimato. “Querido pastor John, hola. Soy una cristiana nacida de nuevo. Hace un tiempo, me involucré en actividades corruptas en el trabajo y ahora esto me está causando mucho sufrimiento. Pronto seré acusada en la corte y es probable que luego me envíen a la cárcel. Desde entonces me he arrepentido de mis pecados y he orado a Dios por mi liberación. Sin embargo, mis oraciones han sido recibidas con un silencio total de parte de Dios. Mi familia también ha experimentado mucho dolor y sufrimiento; mis hermanos han perdido sus trabajos como resultado de mi pecado. Aquí están mis preguntas: ¿Qué palabras de ánimo me puede ofrecer en lo que me toca enfrentar de ahora en adelante? ¿Qué debería hacer una hija de Dios como yo, cuando ahora me enfrento al sufrimiento legal por mis crímenes? Mi fe en Dios está intacta, pero estoy en mi nivel más bajo espiritualmente. Por favor, ayúdeme. He deseado que Dios simplemente me llamara a casa en lugar de ver a mi familia pasar por la pesadilla que está por venir”.


Quiero comenzar señalando un pasaje de las Escrituras a nuestra hermana que está a punto de ser enviada a la cárcel, que espero que ella encuentre esperanzador. El Salmo 107 ha demostrado ser, en mi vida y ministerio, uno de los salmos más increíblemente útiles para las personas en todo tipo de angustia porque trata con diferentes tipos de problemas.

El Altísimo escucha

Aquí está la sección del salmo que es tan relevante para nuestra amiga a punto de ir a la cárcel. Lo que lo hace tan relevante es que la aflicción con la que están lidiando estas personas en este salmo, se produjo precisamente porque pecaron, tal como ella lo hizo en sus actividades ilegales. Pecaron y ahora están en la misma condición que ella. Esto es lo que dice:

“Moradores de tinieblas y de sombra de muerte,

Prisioneros en miseria y en cadenas,

Porque fueron rebeldes a las palabras de Dios

Y despreciaron el consejo del Altísimo;

Humilló sus corazones con trabajos,

Tropezaron y no hubo quien los socorriera.

Entonces en su angustia clamaron al Señor

Y Él los salvó de sus aflicciones;

Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte

Y rompió sus cadenas.

Den gracias al Señor por Su misericordia

Y por Sus maravillas para con los hijos de los hombres.

Porque Él rompió las puertas de bronce

E hizo pedazos las barras de hierro” (Salmo 107:10-16).

Ahora, escucha esto, amiga: estas son personas que están encarceladas porque debían estar en la cárcel. Se rebelaron contra Dios. Ellos rechazaron su consejo. Quebrantaron su ley. Fueron declarados culpables y puestos en la cárcel donde debían estar. Es por eso que ellos, y tú ahora mismo, sienten que están en tinieblas y sombra de muerte (Sal 107:10). La culpa es algo horrible. Alabado sea Dios por el evangelio de Jesús. Sé exactamente a qué te refieres cuando dices que preferirías morir ahora antes que ver a otras personas sufrir por tus errores. Por supuesto que lo preferirías. Yo también lo hubiese preferido. Me he sentido así más de una vez en mi vida.

La culpa es algo horrible. Alabado sea Dios por el evangelio de Jesús

Este salmo es aún más asombroso. El Salmo 107:12 dice que es precisamente Dios mismo quien “humilló sus corazones con trabajos”. En otras palabras, Dios ordenó este encarcelamiento de su pueblo. No estaba en el cielo retorciendo sus manos, como si su pueblo estuviera siendo tratado injustamente. Dios mismo estaba en el juicio y está en el tuyo.

Sorprendentemente, estos prisioneros no cedieron ante la amargura, la desesperanza o la autocompasión. En cambio, se humillaron y clamaron al Señor en su angustia. No sabemos cuánto tiempo los dejó en prisión, pero escuchó su clamor y los liberó. Vemos al menos dos propósitos que Dios logra a través de esto. Primero, sus corazones estaban llenos de un inmenso agradecimiento al Señor por su amor, porque Él les mostró misericordia a pesar de que eran pecadores culpables en la cárcel. Segundo, ellos magnifican su poder al hacer pedazos las barras de hierro.

El camino hacia la misericordia

Esta es una manera de describir la crisis que estás enfrentando: puedes concentrarte en la providencia de Dios como un problema o puedes tomar la providencia de Dios como tu esperanza.

El problema, por supuesto, sería que Dios, que tiene el control de todas las cosas, podría haberte impedido tus actividades ilegales y evitarle a tu familia todas estas miserias. Podría haberlo hecho y no lo hizo. Puedes concentrarte en eso como un problema y convertirte en una persona amargada, autocompasiva, enojada, malintencionada, deprimida y sin esperanza. Eso sería una gran tragedia y sería un doble triunfo para Satanás. Ya él tuvo un triunfo. No debería tener otro triunfo sobre tu vida.

En lugar de concentrarte en la providencia como un problema, puedes tomar la providencia como tu esperanza. Eso es lo que hicieron las personas en este salmo. Saben que Dios es el que ha humillado sus corazones con trabajos forzados. Dios lo hizo. Qué natural, qué fácil habría sido para ellos convertir toda su aflicción en ira por la providencia de Dios. Pero en cambio, tomaron el otro camino. Es un camino dulce; te animo a que lo tomes. Creían que el poder de Dios no los disciplinaría para siempre, sino que su misericordia volvería y los libraría. Esto requerirá una enorme humildad y fe de tu parte, pero Dios te la dará si se lo pides y esperas pacientemente su tiempo.

Esperanza para el mañana

Considera un pasaje más de las Escrituras que trae luz sobre tu situación. Al apóstol Pablo se le concedió el don de tener estupendas revelaciones de Dios. Dios vio que tales privilegios podían hacer que Pablo fuera arrogante y jactancioso. Por lo tanto, Dios designó a Satanás para afligir a Pablo con una espina en la carne. No sabemos qué fue, pero él dice: “me fue dada una espina en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca” (2 Co 12:7). En otras palabras, Dios hizo que Satanás sirviera a la santificación de Pablo.

Habrá un futuro y una esperanza que puede parecer imposible ahora, pero nada es demasiado difícil para el Señor

Esto fue una especie de encarcelamiento para Pablo, encarcelamiento en el sufrimiento de una espina. Pero no fue un encarcelamiento por los pecados que había cometido; era por los pecados que podía cometer. Qué fácil hubiese sido para Pablo enojarse con Dios y decir: “Tú podrías protegerme de pecar de otras maneras. No necesitas usar una espina en mi carne para evitar que me enaltezca”. Por supuesto, eso es cierto, pero Dios es Dios y nosotros no. Dios tiene sus propósitos en esto: propósitos sabios.

Pablo experimentó las mismas cosas que tú, es decir, tres veces gritó: “Líbrame, líbrame, líbrame”. En cada ocasión, Dios le dijo que no. Luego vienen las palabras de Jesús a Pablo: “Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Co 12:9). A lo que Pablo responde milagrosamente, y yo oro lo mismo por ti: “Por tanto, con muchísimo gusto me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Co 12:9-10).

Entonces, mi oración para ti, querida hermana, es que aceptes la providencia de Dios como tu esperanza. Sí, implica disciplina por pecados pasados. Sí, involucra espinas para protegerte de futuros pecados. Sí, Él romperá las barras de hierro y te sacará. Habrá un futuro y una esperanza que puede parecer imposible ahora, pero nada es demasiado difícil para el Señor.


Publicado originalmente en Desiring God. Traducido por Equipo Coalición.
Recibe cada día los artículos, podcasts, y vídeos más recientes.
CARGAR MÁS
Cargando