Con honra, dense preferencia unos a otros

“Con honra, dándose preferencia unos a otros”, Romanos 12:10.

“Aquellos que confiesan las doctrinas distinguidas con el nombre 'calvinista', deben, si son coherentes con sus propios principios, ser los más suaves y tolerantes de todos los hombres”, John Newton, Memorias de la vida del difunto William Grimshaw.

“John Wesley nunca estimuló las críticas hacia George Whitefield.  '¿Crees que vamos a ver al señor Whitefield en el cielo?' le preguntó un discípulo de mente estrecha.  'No', respondió Wesley, y el hombre pareció satisfecho de haber apuntado bien su adulación.  'No señor', dijo Wesley: 'Me temo que no.  El señor Whitefield estará tan cerca del trono y nosotros tan lejos, que difícilmente podremos obtener un atisbo de él'”, John Pollock, George Whitefield y el Gran Avivamiento.Lightstock

Soy reformado. Estoy muy agradecido por todo lo que he aprendido de mis hermanos y hermanas reformados del Cuerpo de Cristo.  Pero también estoy agradecido por otros —dispensacionalistas, metodistas, carismáticos y otros— que no se alinean conmigo en algunos aspectos de la teología. La teología importa. Nuestras diferencias son importantes. Pero lo que tenemos en común en Cristo es lo más importante. Y no solo acepto eso como un hecho; me regocijo en ello en confraternidad.

Estoy muy agradecido por el Seminario Teológico de Dallas, donde estudié desde 1971 hasta 1975. Ya no soy dispensacionalista. Pero voy a ir a mi tumba agradeciendo al Señor por las lenguas bíblicas y exégesis que el seminario me enseñó. En cada día del ministerio, desde mi ordenación en 1975, las enseñanzas que me fueron dadas en el seminario han hecho una diferencia maravillosa.

Estoy agradecido por mis hermanos y hermanas Wesleyanos. No acepto la doctrina Wesleyana tradicional completamente. Pero si alguna vez me convierto en la mitad de cristiano de lo que Robert E. Coleman es, entonces seré un mejor hombre de lo que soy ahora. Lo admiro, y a otros como él, como padres en el Señor.

Estoy agradecido por mis hermanos y hermanas carismáticos. Sigo sin ser persuadido por algunos de sus argumentos. Pero ellos me enseñaron a dejar de tratar un servicio religioso como un mero ensayo doctrinal; me ayudaron a verlo como un encuentro con el Cristo vivo. Ellos esperan que el Señor haga algo, y tienen razón.

Estoy muy agradecido por tantas personas que se encuentran en otros lugares dentro del Cuerpo de Cristo. En la medida que observo, a menudo sucede que me doy cuenta de una frase o incluso una palabra que encuentra su camino en un sermón, algo que se hace eco de un cristiano que contribuyó en mí hace mucho tiempo sin siquiera darse cuenta. Esto incluye a algunas personas —a diferencia de mis amigos antes mencionados— quienes particularmente no me gustan; pero ellos me enseñaron, me mostraron algo, y ahora soy mejor por ello.

Muchos creyentes dispares, de muchas maneras, me han ayudado en el Señor. ¿Cómo pude ser ingrato? No creo que versos como Romanos 12:10 solo se apliquen a otros creyentes reformados. Mi corazón se ha extendido más allá de ese círculo, sin disminuir mis propias convicciones, y por eso también estoy agradecido.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Omar Jaramillo.
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