¿Cómo me preparo para plantar una iglesia?

Cuando hablo con plantadores, muchas veces se me viene a la mente el pasaje en Lucas 14 cuando Jesús habla acerca de contar el costo del discipulado. Muchos hombres se lanzan a plantar una iglesia sin entender los enormes obstáculos que les esperan. Es esencial que, antes de plantar una iglesia, el hombre que quiere plantar cuente el costo y se prepare para los desafíos que vienen.

Lo más importante que puedo recomendar es que antes de plantar una iglesia, cualquier interesado aplique a una red o denominación que les pueda evaluar y apoyar a lo largo del proceso. Por lo menos debería tener contacto con otra iglesia local que lo supervise durante las primeras etapas, antes de que se desarrollen los ancianos locales.

Además de unirse a una red, recomiendo que el plantador se prepare de las siguientes seis maneras:

1. Espiritualmente

El anciano plantador debe tener una vida de piedad constante delante de Dios a través de las disciplinas espirituales.

Pero para ser más específico, nada es más importante que tener claro el evangelio. Esto es muy importante de dos maneras. Primero, el anciano plantador debe tener clara la identidad del evangelio. Los primeros años de una plantación amenazan la identidad del plantador. Es fácil definir su valor de acuerdo al éxito o fracaso de la plantación. El anciano plantador debe entender que su valor, su significado, su identidad, no vienen de la plantación, ni de su éxito o fracaso. El plantador sigue siendo un gran pecador quien ha sido adoptado por el Dios poderoso del mundo, por pura gracia.

Pero segundo, tiene que tener claro el impacto del evangelio. No son las habilidades del plantador que plantan la iglesia. Es el poder del evangelio que transforma las almas de los que se reúnen para adorar a Dios. Prepararte espiritualmente implica tener claro que cualquier impacto que tengas tiene que ver con el mensaje que predicas, y no contigo o tus habilidades. Esto te protege tanto del orgullo como de dudar de tu capacidad personal.

2. Emocionalmente

Es muy probable que te sientas solo, especialmente si no estás plantando con un equipo. Si eres parte de una red o denominación, es recomendable que tengas un mentor a lo largo del proceso de plantación.

Enfrentarás crítica de muchos lugares. Gente que no entiende lo que haces cuestionará la validez de tu misión. Gente nueva que se está integrando tendrá opiniones todo, en especial si vienen de otra iglesia. Gente se marchará de la plantación enojada contigo. Una vez más, tienes que encontrar gozo en tu identidad en Cristo, y no en la opinión de la gente.

Para decirlo sencillamente, debido al esfuerzo grande que requiere la plantación, vivirás con niveles de estrés y frustración altos. Esto puede afectar tu matrimonio y tu familia. Desde antes de plantar deberías definir un plan de descanso, por lo menos tomando veinticuatro horas a la semana, un fin de semana cada tres meses, y dos a tres semanas al año.

3. Físicamente

La preparación física va muy de cerca con la preparación emocional, especialmente en el tema del descanso.

Estarás ocupado haciendo de todo en los primeros años de la plantación. Tendrás un horario lleno de consejería, reuniones de administración y liderazgo, capacitación de líderes, planificación de servicios, predicación, entre otras cosas.

Un ritmo fuerte de trabajo tendrá un efecto en tu estado físico. El ejercicio debería ser una prioridad para cualquier pastor, mucho más en un plantador.

Las horas que duermes tienen un enorme impacto en tu habilidad de procesar información. Esto incluye tus emociones, tu humor, y tu perspectiva en general. Acostarte y levantarte a la misma hora cada día, durmiendo por lo menos siete horas cada noche, es esencial para mantenerte en buena condición física.

4. Teológicamente

No creo que todo plantador deba estudiar teología de manera formal. Sin embargo, si puede, hay muchas buenas razones para hacerlo.

Si no lo puede hacer, sí creo que cada anciano plantador debe comprobar que está bien preparado teológicamente. Debe comunicar sus posturas sobre las doctrinas principales, y defender esas posturas bíblicamente. Principalmente, debe dominar los temas de la salvación, la misión, y la iglesia.

Si no has leído una teología sistemática como la de Wayne Grudem o Michael Horton, ¡deberías!

Adicionalmente, el plantador debe dominar el estudio de la Biblia. Esto incluye saber cómo estudiar un texto dentro de su contexto, y preparar sermones que exponen el significado del texto de manera relevante.

Para este proceso recomiendo mucho libros como De parte de Dios y delante de Dios por Sugel Michelén, o Predicación expositiva por David Helm. En mi criterio, uno de los mayores beneficios de pertenecer a una denominación o a una red de plantación es evaluar a los plantadores antes de que planten.

5. Organizacionalmente

Yo sé que la tarea de plantar es una tarea espiritual. Sin embargo, eso requiere tener cierta aptitud organizacional. Algunas personas tienen dones administrativos muy fuertes, otros no. Pero al anciano plantador tomará decisiones organizacionales. Es imperativo que el anciano por lo menos sepa cosas básicas del manejo de una organización.

Esto incluye cuestiones básicas de cómo armar un presupuesto anual, hacer una planificación estratégica, manejar reuniones, y preparar una visión a largo plazo.

Esto no está desconectado de la teología o lo espiritual. Más bien, estos procesos deben hacer que tu teología, específicamente tu eclesiología, tenga huesos y carne.

Lo más importante para el anciano plantador es encontrar y equipar a líderes capaces (diáconos) que apoyen en la mayoría de estos procesos.

6. Economicamente

Muchos plantadores cometen graves errores económicos por falta de preparación. Algunos no saben manejar sus propias finanzas, y por ende no saben manejar las finanzas de la iglesia.

Primero que nada, las finanzas del pastor y las finanzas de la iglesia deberían ser dos cosas totalmente separadas. Se debe hacer todo lo posible por no recibir ofrendas en nombre del pastor. De preferencia el plantador no debe tocar el dinero de la iglesia, aunque a veces es inevitable.

Si esto no se puede evitar, él debe tomar los pasos necesarios para armar un equipo que apoye con las finanzas, asegurándose de que haya transparencia en todo.

En las primeras fases se debe definir cómo el plantador generará ingresos. Para algunos, la mejor opción es ser un pastor bivocacional. Esto implica mucho esfuerzo personal, pero de esa manera la carga económica del salario pastoral no recae completamente sobre la nueva plantación.

En otros casos, es posible que el anciano plantador recaude fondos de otras iglesias dentro de su denominación o red. Así le podrán apoyar hasta que la misma iglesia pueda sostenerle con un salario. Una vez más, esto se debe hacer con la mayor transparencia.

La nueva plantación debe tener como meta ser auto sustentable dentro de los primeros tres a cinco años. Esto agilizará el crecimiento futuro. Esto implica llevar un buen control de todas las finanzas, asegurándose de que no haya gastos innecesarios.

Por último, si se decide pagar un salario al anciano plantador, u otros ancianos contratados, se debe definir ese salario por el equipo entero de ancianos. Este mismo equipo debe estar revisando el presupuesto y los gastos, y debe asegurarse que lo que el pastor recibe es un pago justo según sus necesidades. Un buen punto de partida para decidir el salario del pastor es de acuerdo al ingreso promedio de los miembros de la iglesia. Esto asegura transparencia y cierta igualdad con la membresía que él está sirviendo.

Así que, ¡plantar no es cualquier cosa! El plantador debe contar el costo y prepararse bien, pues su trabajo es de suprema importancia para la gloria de Dios y la predicación del evangelio.


Imagen: Lightstock
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