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Estás en casa, sano y seguro. No has perdido tu trabajo. Aún no conoces a nadie que haya muerto por COVID-19. Entonces, ¿por qué sientes una sensación de pérdida tan profunda? Lo más probable es que lo que sientes es duelo.

El duelo se puede definir como la reacción emocional normal y natural causada por el final o cambio de un patrón familiar de comportamiento. Tendemos a asociar el duelo con la pérdida de un ser querido, pero la emoción puede surgir con cualquier cambio significativo en nuestra vida, como ser apartado del trabajo o la escuela y obligado a permanecer en cuarentena en casa durante meses.

Si bien los cristianos no son inmunes a tales sentimientos, nuestra unión con Cristo debería llevarnos a enfrentar el duelo de manera especial. Aquí hay algunas cosas que debemos recordar cuando atravesamos por sentimientos de duelo.

Estando en duelo como creyentes

Nos afligimos junto a Dios: cuando Jesús vio a María llorando por la muerte de su hermano Lázaro, “se conmovió profundamente en el espíritu, y se entristeció” y comenzó a llorar (Jn. 11:33-35). Aunque Jesús sabía que pronto resucitaría a Lázaro de entre los muertos, todavía estaba abrumado por la emoción de perder a su amigo. Cuando experimentamos pérdida, debemos encontrar consuelo en saber que Dios nos ama.

Nos afligimos con otros creyentes: Debido a que estamos unidos a Cristo, y Él está unido con otros miembros de su iglesia, estamos unidos a estos otros creyentes a través de Él. No es una mera unidad simbólica, sino una realidad espiritual profunda. Podemos llorar sabiendo que otros comparten nuestra pena, aún si la pérdida no fue de ellos mismos. Podemos llorar con los que lloran (Ro. 12:15) debido a la conexión inquebrantable que los creyentes tenemos unos con otros a través de Jesús.

Estamos unidos a otros creyentes a través de Cristo. No es una mera unidad simbólica, sino una realidad espiritual profunda

Nos afligimos con esperanza: “La Biblia no descarta ni minimiza el dolor, y no debemos subestimar su impacto”, dice Elizabeth Groves, autora de Grief Undone: A Journey with God and Cancer (Deshaciendo el duelo: una travesía con Dios y el cáncer). “Pero nos afligimos de manera diferente de aquellos sin esperanza”. Como dijo Pablo: “Pero no queremos, hermanos, que ignoren acerca de los que duermen, para que no se entristezcan como lo hacen los demás que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con Él a los que durmieron en Jesús” (1 Ts. 4:13-14).

Cómo ayudar a los niños a lidiar con la pérdida y el dolor

Saber qué esperar: cada niño responde al duelo de maneras diferentes, pero en su libro Helping Children Cope with Separation and Loss (Ayudando a los niños a enfrentar la separación y la pérdida), Claudia L. Jewett identifica tres “fases del duelo” que los niños suelen atravesar después de una pérdida: duelo temprano, duelo agudo, e integración de la pérdida y el dolor.

El duelo temprano en niños incluye reacciones como shock e insensibilidad, alarma, negación, e hiperactividad. El dolor agudo a menudo se manifiesta en comportamientos tales como anhelo, aflicción, y búsqueda (es decir, mirar al pasado); expresar emociones fuertes como ira o tristeza; desorganización o desorientación; y desesperación o depresión. La última etapa, la integración de la pérdida y el dolor, implica hablar sobre la pérdida, involucrarse nuevamente en actividades que antes disfrutaba, y mostrar preocupación y cuidado hacia los demás.

Cómo hablarle a un niño sobre la muerte: la crisis del coronavirus podría ser la primera vez que un niño pierda a un pariente o a un ser querido, y por ser la primera vez se tiene que explicar qué significa la muerte. ¿Qué tan joven es “demasiado joven” para hablarles de esta pérdida?

‘Los niños que son lo suficientemente mayores para amar, son lo suficientemente mayores para llorar’, dice Jeanine Bozeman

“Los niños que son lo suficientemente mayores para amar, son lo suficientemente mayores para llorar”, dice la trabajadora social cristiana Jeanine Bozeman. “Los adultos deben ser conscientes de que el dolor es una respuesta emocional normal a la muerte”. Bozeman ofrece sugerencias sobre cómo podemos decirle a un niño acerca de la muerte de un ser querido:

  • Habla con el niño lo antes posible después de la muerte.
  • Dale al niño una explicación simple y honesta usando palabras claras y concisas.
  • Encuentra un entorno familiar para hablar con el niño.
  • Asegúrate de que el niño entienda el significado de las palabras utilizadas.
  • Brinda información adecuada pero no detallada sobre la muerte.
  • Aborda los temores y ansiedades del niño.
  • Asegúrale al niño que no tiene la culpa de la muerte y que alguien lo cuidará.
  • Escucha atentamente al niño, valida sus sentimientos, ayúdalo con sentimientos abrumadores, e involúcralo e inclúyelo.
  • Continúa con la rutina del niño.
  • Modela comportamientos apropiados de duelo.
  • Brinda oportunidades para recordar al ser querido que falleció.

Pon límites: es posible que sientas la tentación de permitir ciertos comportamientos porque el niño está sufriendo una pérdida. Pero ellos necesitan límites y orientación sobre cómo expresar sus emociones de una manera saludable. Si a un niño se le permite ser violento o emocionalmente manipulador mientras está de duelo, creerá que puede llevar a cabo tales acciones más adelante. Hazle saber qué tipos de comportamiento son naturales y aceptables (por ejemplo: llorar, estar molestos, y tristes) y cuáles no serán tolerados (por ejemplo: golpear a los hermanos, atacar a los padres con frecuencia).

Reconoce que tu dolor no es su dolor: si pierdes a alguien que amas, como tu propio padre, es posible que te sorprenda y te frustre lo que parece ser una falta de aflicción visible en tu hijo. Los niños pueden mostrar una reacción emocional más fuerte a la pérdida de la mascota de la familia que a sus propios abuelos. Si bien puede parecer insensible o poco amoroso por parte de tu hijo, puede ser una reacción natural. Recuerda que el sentimiento de duelo está profundamente conectado a un cambio en un patrón familiar de comportamiento.

Es probable que tu profundo sentimiento de dolor esté relacionado con la pérdida de alguien que ha estado en tu vida durante décadas y por alguien con quien tuviste interacciones frecuentes, incluso diarias. Pero es posible que tu hijo no tenga una conexión tan profunda, especialmente si la muerte es de un familiar que solo vio con poca frecuencia. Es por eso que la muerte de una mascota, que está en su vida todos los días, puede provocar una reacción emocional más fuerte. Sé amable y paciente, y dales espacio para llorar a su manera.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por John Chavez.
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