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Ningún cristiano de nuestras congregaciones negará que estudiar la Biblia es importante. Pero, ¿qué pasa si preguntamos cuántos han estudiado la Biblia por sí mismos este año? Probablemente no veremos tantas manos levantadas.

Lo que detiene a muchos creyentes de estudiar la Biblia es que no tienen idea de por dónde empezar. El libro Cómo leer tu Biblia busca atender esta necesidad y ayudar a los creyentes a entender mejor los diversos géneros literarios de la Escritura.

Tuve la oportunidad de hacer unas cuantas preguntas sobre el recurso a Giancarlo Montemayor y Emanuel Elizondo, editores generales.


1) Ningún cristiano negará que la lectura de la Biblia es importante, pero es probable que pocos puedan articular claramente el porqué. ¿Cómo explicarían la importancia de la lectura bíblica a un nuevo creyente?

Giancarlo: Los teólogos hablan de la revelación general y la revelación especial, refiriéndose a la creación y a la Biblia, respectivamente. Dios se ha revelado a sí mismo de forma especial a través de las páginas de la Escritura y nos ha dejado este tesoro para enseñar, redargüir, corregir, e instruir (2 Ti. 3:16). Entonces, si el Dios supremo se ha revelado de forma especial a través de la Biblia, es indispensable que la leamos para conocerle mejor y ser transformados a Su imagen. Podríamos decir junto a Pedro: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna?” (Jn. 6:68). 

Si el Dios supremo se ha revelado de forma especial a través de la Biblia, es indispensable que la leamos para conocerle mejor

2) ¿Cuáles son los retos más comunes a la hora de acercarnos a la Escritura? ¿Cómo este libro nos ayuda a superarlos?

Emanuel: El primer reto más común es simplemente no saber cómo interpretarla. Cuando un nuevo creyente comienza a leer la Biblia, puede sentirse intimidado al percibir que hay diferentes géneros literarios (sin saber necesariamente qué es un género literario o cómo se interpreta cada uno). Además de eso, quizás sea expuesto a mala interpretación desde el púlpito de su congregación, la célula a la que asiste, o los sermones que escucha por Internet.

Este libro será de ayuda a cualquier creyente interesado en la interpretación bíblica porque trata con todos los géneros literarios principales en las Escrituras. Además, se centra en algunos libros que son particularmente difíciles de entender, como Cantares, Daniel, o Apocalipsis. Los capítulos fueron escritos, en su gran mayoría, por pastores y teólogos hispanos. Así que el libro es de hispanos para hispanos.

3) Coméntennos un poco acerca de la estructura del recurso. ¿Cómo decidieron dividir los capítulos de la manera en que lo hicieron?

Giancarlo: Esa fue la parte divertida. Recuerdo que Emanuel y yo trabajamos en una lista de los géneros literarios de la Biblia, pero también queríamos incluir algunos subgéneros, tales como las parábolas y los proverbios, que presentan algunas particularidades de interpretación. Ya con la estructura formada, invitamos a algunos amigos autores de TGC: Coalición para escribir estos capítulos. Finalmente, pensamos que se necesitaba un capítulo de teología bíblica y otro más de cómo ver a Cristo en la Biblia, así que los incluímos al principio y al final del libro, para hacerlo más completo. 

4) ¿Cómo recomendarían ustedes llevar a cabo la lectura de este material?

Emanuel: Para aquella persona que tiene poco conocimiento de interpretación bíblica, leerlo en orden, de principio a fin, será de ayuda. Cómo leer tu Biblia está organizado comenzando con los géneros literarios del Antiguo Testamento, hasta llegar a los Evangelios, las epístolas, y el Apocalipsis. Sin embargo, este libro no se tiene que leer de manera lineal. También puede usarse como libro de referencia, y el lector podría escoger leer los capítulos que le interesan en el orden que prefiera.

Nadie puede entender el mensaje de la Biblia si no toma tiempo cada día para leerla diligentemente

5) Para concluir, ¿cómo animarían a un creyente que siente que no tiene la capacidad de entender la Escritura por sí mismo?

Giancarlo: La realidad es que ninguno de nosotros tiene la capacidad de entender la Escritura por sí mismo, así que cobra ánimo porque no eres el único. Habiendo dicho eso, se necesitan dos cosas que mencionamos en la introducción: Primero, un milagro del Espíritu Santo para poder entender lo que la Biblia enseña. El salmista oraba “abre mis ojos y miraré las maravillas de tu ley” (Sal. 119:18), porque entendía su dependencia del Espíritu para una interpretación correcta. En segundo lugar, se requiere diligencia. Nadie puede entender el mensaje de la Biblia si no toma tiempo cada día para leerla diligentemente. Entonces, animaría a los lectores a que tengan un plan estructurado para leer la Biblia y, además, que hagan uso de otros hermanos maduros en la fe que puedan guiarlos en su entendimiento de ella.

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