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Cómo enseñar a tu hijo a estudiar la Biblia

Algunos padres me han contactado varias veces para preguntarme qué devocionales o estudios bíblicos para jóvenes adultos recomendaría para llevarlos junto con sus adolescentes. Cuando nuestros hijos ingresan a la adolescencia, nuestra responsabilidad como padres es ayudarlos a desarrollar buenos hábitos de interacción con la Biblia. Una de las claves es encontrar un enfoque que sea apropiado para su edad. Mi recomendación es que simplemente leas la Biblia con tu adolescente de manera que modeles el conocimiento bíblico. No se requieren recursos especiales para hacer eso.

Cuando nuestros hijos ingresan a la adolescencia, nuestra responsabilidad como padres es ayudarlos a desarrollar buenos hábitos de interacción con la Biblia.

Tu hijo estará expuesto a contenido devocional y estudios temáticos durante su vida, y es probable que no necesiten un recurso dirigido específicamente a su grupo demográfico. A la mayoría de los adolescentes les faltan las herramientas básicas para ayudarles a leer y aprender la Biblia por su cuenta. Al guiarlos en algunos métodos de estudio básicos, puedes ayudarlos a que sepan utilizar el material devocional y tópico con mucho mejor discernimiento y mucho más beneficio, ya que esos tipos de recursos presuponen un conocimiento directo de la Biblia que muchos adolescentes aún no han desarrollado.

A continuación, un enfoque simple que puedes adaptar para la edad de tu hijo adolescente.

1. Escoge un libro de la Biblia para que lo lean y discutan juntos.

Si nunca han estudiado juntos, comienza con un libro más corto como Jonás o Santiago. Si es posible, aborda libros más largos, como Génesis o Hebreos, y aprovecha la oportunidad para guiar y dar forma a su método de estudio. El objetivo es darle a tu hijo adolescente el valor de estudiar un libro completo de principio a fin, en lugar de solo estudiar de forma tópica o devocional. Si tu iglesia está haciendo una serie de sermones a través de un libro completo de la Biblia, podrías alinear las discusiones con los sermones para ahondar en lo que están aprendiendo.

2. Obtén una copia del libro seleccionado de la Biblia con espacio para tomar notas.

Puedes crearlo copiando un capítulo a la vez desde Bible Gateway a un documento. Pon los márgenes en ancho, y el espaciado en 1.5 para que tengan espacio para escribir.

3. Establece un horario de reunión una vez a la semana para discutir por 30 minutos.

Usa un plan de lectura que les ayude a dividir el texto en porciones. La mayoría de los planes de lectura están hechos para leer toda la Biblia durante un período específico de tiempo. Simplemente adapta las porciones diarias a las semanales para el libro que elijan. Por ejemplo, este plan de lectura de ESV cubre el libro de Santiago en ocho días, pero podrían cubrirlo en ocho semanas utilizando las mismas divisiones de texto. Crea un horario para sus horas de discusión, y anoten las fechas y los pasajes que se discutirán. Un horario para Santiago podría verse así:

  • Semana 1: Preguntas de introducción
  • Semana 2: Santiago 1
  • Semana 3: Santiago 2:1–13
  • Semana 4: Santiago 2:14–26
  • Semana 5: Santiago 3:1–12
  • Semana 6: Santiago 3:13–18
  • Semana 7: Santiago 4:1–10
  • Semana 8: Santiago 4:11–5: 12
  • Semana 9: Santiago 5:13-20

4. Haz un panorama amplio del libro.

Para su primera conversación, pídele a tu hijo que venga con las siguientes preguntas sobre el libro que ha elegido:

  • ¿Quién escribió el libro?
  • ¿Para quién se escribió?
  • ¿Cuándo se escribió?
  • ¿En qué estilo literario se escribió?
  • ¿Cuáles son los temas centrales del libro?

Una buena Biblia de estudio puede darles estas respuestas, o un recurso en línea como Bible Gateway. También recomiendo encarecidamente la serie de vídeos del Proyecto Biblia, que ofrece descripciones generales de los libros de la Biblia. (Aquí está el enlace a Santiago, para darte una idea de cómo son).

Mientras leen juntos el libro que eligieron, ayuda a tu hijo a pensar cómo las respuestas a estas preguntas ayudan a comprender el mensaje del libro.

5. Prepárense para la discusión.

Cada semana antes de reunirse para discutir el texto, tanto tú como tu hijo adolescente deben prepararse haciendo lo siguiente:

  • Lean el pasaje de la semana de principio a fin.
  • En el margen de la copia del texto:
    • Escriban (o hagan un dibujo de) la idea principal del pasaje.
    • Escriban un resumen de una a dos oraciones de lo que leen.
    • Encuentren un atributo de Dios que el pasaje esté enseñando.
    • Escriban en el margen dos cosas que observen del pasaje.
    • Escriban dos preguntas que tienen sobre lo que han leído.

6. Reúnanse para discutir.

Repasen lo que cada uno de ustedes anotó durante su tiempo de estudio personal. Comparen respuestas, observaciones, y preguntas. Busquen respuestas a sus preguntas en un comentario accesible o Biblia de estudio. También pueden buscar respuestas después de reunirse y discutirlas la semana siguiente.

Luego, exploren las siguientes preguntas juntos:

  • ¿Cómo encaja este pasaje en el libro como un todo? ¿Cómo fluye desde la sección anterior del texto?
  • ¿Cómo ministró este pasaje a su audiencia original?
  • ¿Cómo nos ministra hoy?
  • ¿Hay un pecado que confesar?
  • ¿Hay algún motivo de acción de gracias o alabanza a Dios?
  • ¿Hay una promesa o verdad en la que confiar?
  • ¿Hay una actitud a cambiar o un motivo a examinar?
  • ¿Hay un mandamiento a obedecer o un ejemplo a imitar?
  • ¿Hay algún error a confrontar o evitar?

(Ten en cuenta que tienes una gran oportunidad de practicar y modelar la vulnerabilidad con tu adolescente en estas preguntas).

7. Oren juntos.

Finalmente, pídanle al Espíritu Santo que les ayude a aplicar lo que han aprendido.

Los años de la adolescencia son años fundamentales de discipulado para nuestros hijos.

Los años de la adolescencia son años fundamentales de discipulado para nuestros hijos. En estos años sienten una inquietud por entrar en la madurez, pero a menudo no tienen claridad sobre cómo hacerlo. Dales herramientas de adulto para navegar por sus Biblias y ayúdales a usarlas. Aliéntalos a usar materiales devocionales y tópicos como suplementos, pero no sustitutos, del estudio directo de la Biblia misma. Modela buenos hábitos de lectura de la Biblia. Y sobre todo, disfruta del aprendizaje compartido que se produce cuando un padre y un adolescente se sientan a abrir la Palabra juntos.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.
Imagen: Lightstock.
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