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Los meses antes de casarse están llenos de todo tipo de emociones. Además de la expectativa por la ceremonia y los primeros días como esposos, la pareja también está tomando decisiones que definirán su futuro. Tal vez se trate de dónde vivir, cómo adquirir los muebles para la casa, cuáles días serán para con la familia del novio y cuáles con la de la novia, y así un millón de cosas. Pero cuando la pareja pertenece a iglesias diferentes, una de las inquietudes más comunes —y más difíciles de resolver— es decidir a cuál iglesia mudarse.

Déjame hacer una aclaración. Si uno de los dos está en una iglesia en la que no se predica el evangelio, entonces debe salir de allí y estar en una congregación fiel a la Escritura. Como norma, no considero que sea conforme a la voluntad de Dios el sacar a alguien de una iglesia que predica a Cristo y llevarla a una donde la cruz es escondida. Este artículo puede ayudarte a eliminar esa posibilidad.

Dicho esto, me gustaría compartir contigo algunos consejos que podrían arrojar luz al momento de tomar la decisión de a qué iglesia ir, asumiendo que ambos provienen de iglesias (al menos, más o menos) sanas.

1. Oren.

Dependemos absolutamente de nuestro Dios. Orar es lo primero que debemos hacer. Somos lo que somos debido a su gracia; seremos lo que seremos debido a su gracia. Aparten tiempo de la ocupada agenda prematrimonial y ¡oren juntos!

Podemos descansar en que nuestro Dios responde (1 Jn. 5:14-15). Él nos ama y guiará en sus propósitos. La oración nos ayuda a estar atentos y a velar por permanecer en su voluntad. Para saber a qué iglesia ir, necesitas orar.

2. Consideren sus roles.

El complementarianismo es la enseñanza bíblica que expone que Dios creó a los hombres y las mujeres iguales en dignidad, pero diferentes y complementarios en roles o funciones. Dios designó al hombre como cabeza del hogar (Ef. 5:23). A él es a quien corresponde el liderazgo y, por tanto, debe modelarlo mediante el servicio y amor sacrificial, sin imposición ni abuso, tal como Cristo nos mostró. A la mujer se le manda a someterse a su marido como al Señor (Ef. 5:22; Col. 3:18).

La institución del matrimonio representa la unión de Cristo con la Iglesia. El hombre representa a Cristo en su amor y servicio, y la mujer a la Iglesia en su sometimiento amoroso a la dirección de su esposo.

Este principio es relevante y será fundamental para decidir a qué iglesia van a ir los futuros esposos. Si ambos conocen sus roles, ambos se esforzarán por ejercerlos al momento de tomar cualquier decisión. Eso pone una carga particular en el hombre a buscar sabiduría del Señor a la hora de tomar la decisión final, y en la mujer de encontrar descanso y sumisión al Señor.

3.  Busquen consejo.

Proverbios 11:14 dice que “donde no hay buen consejo, el pueblo cae, pero en la abundancia de consejeros está la victoria”. Busquen consejo con:

– Los pastores de ambos. Dios ha dotado a nuestros pastores con sabiduría, experiencia, y discernimiento para aconsejar conforme a la voluntad de Dios en su Palabra. Reúnanse con ellos y pidan su consejo. Escuchen lo que tienen que recomendarles respecto a la iglesia en la que deben estar y evalúenlo. Parte del pastoreo del rebaño es guiar al pueblo a tomar decisiones de acuerdo a la cosmovisión bíblica.

– Los padres de ambos. Escuchar lo que piensan los padres de ambos al respecto es importante, y todavía más si son cristianos. Una de las maneras en que valoramos a nuestros padres es pidiendo que nos aconsejen en cuanto a nuestra futura familia. La experiencia que ellos tienen, el hecho de que nos conocen como nadie más, y su amor por nosotros hacen que sus recomendaciones sean muy valiosas.

4. Evalúen la necesidad que existe en cada iglesia.

Aunque la necesidad no es el único elemento a considerar, sí es una variable importante. Conforme a los talentos y dones espirituales que el Señor les ha dado, miren en cuál de las dos congregaciones pueden ser de mayor ayuda. Observen dónde pueden ser más útiles.

Por supuesto, esto no debe ser movido por intereses egoístas, como ser promovidos o ganar experiencia ministerial. Si dudan de que el interés sea auténtico, esa es una evidencia de que falta tratar con el carácter. Y eso también es un indicador que puede servirles al decidir.

5. Tomen en cuenta el llamado.

Hay ocasiones donde la pareja conoce su llamado. Cuando mi esposa Masi y yo nos casamos, tomamos muy en cuenta el llamado ministerial. Actualmente sigo enfocándome en él, y mi esposa, aun antes de casarnos, lo ha reconocido y apoyado. En ese momento, pensamos que debíamos quedarnos en la iglesia de la que yo era miembro, puesto que allí podríamos aprender aún más sobre dicho llamado.

Ya sea en la iglesia local o en tu profesión, creo que es fundamental considerar el llamado o vocación. Si lo tienes claro, es elemental responder en función de este y de cómo lo ven en el futuro de la familia.

6. Consideren el ministerio que Dios les ha dado para servir.

Si al futuro esposo Dios le ha permitido desarrollar un ministerio de adoración en su congregación, y al momento de casarse ya han hecho planes para el futuro con la congregación a la que pertenece, es muy probable que sea un indicador de que Dios los quiera con la continuación de ese ministerio. O si han considerado el llamado a una labor misionera y es en la iglesia de ella que es posible llevar a cabo esa tarea, entonces deberían ir allí.

Aunque no debe ser lo único que determine su decisión, es importante que evalúen el nivel de desarrollo del ministerio en el que Dios les ha permitido servir en la iglesia local.

7. Oren.

Esto es tan importante que vale la pena repetirlo. Todo esto debe hacerse bajo la entrega completa y dependencia absoluta del Señor. Al final, lo que debe mover sus corazones hacia una iglesia u otra es la gloria de Dios y no motivos meramente personales ni mucho menos pecaminosos.

Necesitan discernimiento para tomar la decisión que hace que estén en el centro de la voluntad de Dios. Así que, ¡oren  por eso! Pidan y se les dará (Mat. 7:7). Dios es bueno, ama a sus hijos, y tiene planeado lo mejor para ellos (Mat. 7:11). No se dejen llevar por el temor a equivocarse que la situación podría traer; pueden descansar en la dirección soberana de Dios y en su amoroso cuidado.

Conclusión

Estar en el centro de la voluntad de nuestro Dios es lo más importante en esta vida. Decidir a qué iglesia pertenecer al casarnos no escapa de sus propósitos eternos.

Sean sabios. Oren por discernimiento. Busquen consejo. Estén dispuestos a obedecer, sujetándose al señorío de Cristo. Confíen en que nuestro Dios les guiará en cada paso y que les ama. ¡Que el Señor use su matrimonio para Su gloria y para la extensión del evangelio!


#CoaliciónResponde es una serie donde pastores y líderes de la iglesia responden a inquietudes que llegan a Coalición por el Evangelio por diversos medios, y que son parte de las inquietudes que caracterizan la iglesia en nuestra región.
Imagen: Lighstock
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