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El Dios que puede crear mundos con su voz ha decidido obrar a través de nosotros. Tú y yo somos invitados a ser parte de lo que el Señor está haciendo, a pesar de nuestras muchas insuficiencias.

“Podemos estar seguros de que Dios está haciendo que su historia redentora avance, y que nos está capacitando para ser partícipes de su trabajo en el mundo. […] Dios asigna un trabajo y […] Él mismo es quien da el talento para realizar dicha labor” (p. 153).

¡Qué privilegio tan grande! El Dios del universo no solo obra en medio de su creación, sino que nos hace partícipes de la obra de sus manos. Como si esto fuera poco, Dios no solo nos invita a ser parte, sino que nos capacita para hacerlo de manera efectiva.

El Señor nos ha diseñado con habilidades y pasiones que nos inclinan a realizar el trabajo que fuimos creados para hacer. Al ser llamados, podemos estar seguros que Dios provee todo lo necesario para que podamos cumplir con nuestra vocación… aun cuando en ocasiones sintamos que todo va en nuestra contra.

“Las decisiones diarias que tomemos en nuestro lugar de trabajo tiene consecuencias duraderas para nosotros mismos, para los demás y para nuestro mundo” (p. 173).

¿Quieres cambiar el mundo? Cada segundo tienes una oportunidad. A veces tenemos la idea de que necesitamos un puesto “importante” o mucho dinero para poder marcar realmente una diferencia… ¡cuán equivocados estamos! Cada decisión que tomemos, sabia o necia, tendrá un impacto a nuestro alrededor. La gran mayoría de las veces no tendremos idea del alcance.

Somos llamados a ser luz y sal en el lugar que el Señor nos ha puesto. Imagina el impacto de cientos de miles de hijos de Dios haciendo su trabajo con integridad y gozo. Que Dios nos conceda su gracia para adorarle de lunes a domingo, levantando las manos o archivando papeles.

“La magnum opus de la mayor parte de nuestras vidas no se verá bajo las brillantes luces de la visibilidad; más bien será el impacto extraordinario de nuestra vida cotidiana y ordinaria vivida de una manera fiel y extraordinaria” (p. 212).


Con esto concluímos nuestra lectura de “Trabajo y redención” de Tom Nelson. Acompáñanos en nuestra próxima lectura de “Mero cristianismo” de C. S. Lewis. ¿No sabes qué es #CoaliciónLee? Ve aquí. ¿Quieres participar? ¡Únete aquí!
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