#CoaliciónLee: “Toda buena obra” #1

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¿Por qué trabajas?

¿Cuál es la razón por la que te levantas cada mañana e inviertes 8 horas de tu vida en la oficina?

Quizá lo primero que viene a tu mente es que tienes cuentas por pagar. Tienes hijos a los cuales mantener. O tal vez deseas alcanzar una posición de prestigio en tu empresa. Quieres desarrollar tu carrera profesional. O podrías ser uno de esos afortunados que simplemente aman lo que hacen, y no se imaginan sus días haciendo alguna otra cosa.

Todo eso es bueno. Trabajar para proveer, crecer, y disfrutar no tiene nada de malo. Pero el objetivo principal del trabajo, como todo lo que hacemos, es glorificar a Dios.

“El trabajo es digno porque es algo que Dios hace y porque lo hacemos en lugar de Él, como Sus representantes. […] En Génesis vemos a Dios como un jardinero, y en el Nuevo Testamento como un carpintero. Ninguna tarea es un recipiente tan pequeño para contener la inmensa dignidad dada por Dios al trabajo” (loc. 600-610).

Desde los conserjes hasta los altos ejecutivos. Amas de casa, atletas profesionales, maestros, y granjeros. Al crear con nuestras manos, al ordenar el caos (incluyendo el limpiar pañales sucios), al tener nuevas ideas y emprender proyectos estamos reflejando la imagen de un Dios creativo. Estamos mostrándole al mundo cómo es nuestro Señor.

Y no solo eso, cada labor es una oportunidad de servir a nuestro prójimo, de amar a quien nos rodea.

“Mediante el trabajo podemos ser útiles a los demás y no solo vivir la vida para nosotros mismos” (loc. 444-445).

Necesitamos trabajar

“El trabajo es una necesidad básica humana como el alimento, la belleza, el descanso, la amistad, la oración y la sexualidad; no es solo medicina, sino también alimento para nuestra alma. Sin trabajo significativo sentimos una gran pérdida y vacío internos” (loc. 421-424).

Muchos solemos ver el trabajo como algo negativo. Como algo que tenemos que hacer. Y, sí, tenemos que hacerlo ¡porque fuimos diseñados para eso! En Génesis 1 vemos a Dios creando al hombre y dándole la tarea de gobernar y desarrollar la tierra. Una vida de ocio quizá sea atractiva, pero solo por un tiempo; tarde o temprano sentiremos el vacío de vivir sin aportar.

Así como tenemos que comer, pero comer es un deleite, el trabajo es una necesidad básica que podemos disfrutar. Empezaremos a gozarnos en nuestro trabajo cuando apreciemos las maneras en que reflejamos a Dios y servimos al prójimo con nuestras tareas, por más sencillas que parezcan.

Prueba mañana iniciar tu día con otra perspectiva. ¿Cómo tu trabajo —remunerado o no— está reflejando la imagen de Dios y sirviendo a tu prójimo?

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