Cinco razones terribles para entrar al ministerio vocacional

He visto a demasiadas personas en el ministerio vocacional que nunca despegan.

Quizá “despegar” no es el mejor término, porque puede que continúen en el ministerio por muchos años. Pero nunca les va bien. Nunca parecen tener paz. Parece que siempre están tratando de probar algo.

Recientemente le di un vistazo al directorio con fotografías de mi seminario. Pude reconocer a cuarenta y siete personas que conocí en el seminario, de quienes sé dónde están hoy. De los cuarenta y siete, solo ocho continúan en el ministerio. Si hacemos las cuentas, 83% se salieron.

El ministerio vocacional es un llamado. No es cualquier otra vocación. Si entras al ministerio por las razones equivocadas, probablemente no te irá bien. Sí, probablemente no continuarás en él.

¿Cuáles son algunas razones terribles para entrar al ministerio vocacional? Aquí hay cinco de los fracasos más comunes.

  1. Escaparse de un trabajo secular. Conozco un hombre que tiene un gran deseo por trabajar de tiempo completo en el ministerio en una iglesia. Pero la única razón que da es su odio por su gerencia intermedia en su trabajo secular. Él ve la vocación ministerial como un escape de los problemas de su trabajo en una corporación. Espero que su corazón cambie antes de que haga el salto.
  2. Cumplir con las expectativas de la familia. Un tercio de mis compañeros que se salieron del ministerio venían de familias que estaban en el ministerio vocacional. No me malentiendas. Es admirable ver múltiples generaciones en el ministerio, si es por las razones correctas. Pero demasiadas personas en el ministerio se sienten presionadas a entrar en ese mundo por presión familiar. Un compañero me dijo: “Papá me llamó al ministerio, no Dios”.
  3. Cuando tu esposa no te apoya. El ministerio vocacional es demandante y cansado. Si los ministros no tienen el apoyo de sus esposas, sus vidas serán miserables desde que entren al ministerio vocacional. Aquellos de ustedes que tienen esposas que los apoyan en el ministerio, como yo, den gracias a Dios.
  4. No tener preparación teológica. Recientemente escuché a un hombre predicar un sermón que tenía, tristemente, varios errores bíblicos y teológicos. Esos errores no pasaron desapercibidos por muchos de los miembros de la congregación. En el ministerio, el rol de enseñar y predicar no se debe tomar a la ligera. No entres al ministerio si no estás preparado teológicamente.
  5. Percepciones falsas de las demandas del ministerio. Conversaba con un pastor de treinta y tantos años quien había entrado al ministerio después de salir del mundo secular. La conversación fue más o menos así: “Tenía la idea de que tendría mucho tiempo libre y semanas cortas de trabajo. El ministerio parecía pan comido comparado al mundo del que venía. Estaba muy equivocado. Es increíblemente demandante. Estoy a la orden 24 horas al día, lo quiera admitir o no”.

Para aquellos que entran al ministerio vocacional por las razones correctas, el trabajo puede ser increíblemente gratificante y llenador. Para aquellos que no, la frustración parecerá imposible de cargar, y la tasa de fracaso es alta.


Publicado originalmente por Thom Rainer. Traducido por Emanuel Elizondo.
Imagen: Lightstock
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