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Nota del editor: A pesar de no tener relaciones con una iglesia, muchas parejas hoy en día quieren una ceremonia de boda tradicional con un pastor. Si fuera el pastor, ¿cómo respondería? En este artículo, Deepak Reju de Capitol Hill Baptist Church dice “sí”, con condiciones. Para una opinión diferente, véase la respuesta de Russell Moore.


Supongamos que Debbie, quien no es cristiana, me pide oficiar su boda. Ella estaba planeando casarse con su novio, quien tampoco es cristiano. Con algunas condiciones importantes, yo probablemente diría “Sí”. ¿Por qué casaría dos inconversos?

El matrimonio es una ordenanza desde la creación. Dios creó el matrimonio (Ge. 2:15-25). Él lo creó como parte fundamental de la forma en que diseñó el mundo en que vivimos. Dios dio el matrimonio como un regalo para la primera pareja, y también para todos los hombres y mujeres que desean participar (Stg. 1:17).

El matrimonio es también una institución de la gracia común; una gracia dada por Dios a los cristianos y los no cristianos (Isaías 62:5; Ezequiel 44:22; Mateo 19:10; Mateo 22:24-28; Lucas 17:27, Lucas 20:34). El matrimonio heterosexual es legalmente reconocido como un privilegio universal para cualquier hombre y mujer que lo desee. Como Salomón declara a su hijo: “El que halla esposa halla algo bueno y alcanza el favor del SEÑOR” (Proverbios 18:22).

Un esposo y esposa fiel son una imagen imperfecta del amor comprometido de Dios. El pecado puede obstaculizar nuestra capacidad de reflexionar cómo es Dios, pero incluso como pecadores somos personas hechas a imagen de Dios. Como tal, dos inconversos que se comprometen el uno al otro nos recuerdan a Dios. Su pacto matrimonial refleja el amor comprometido de Dios mejor que nuestro amor voluble y sin compromiso.

Algunas condiciones

La consejería prematrimonial y el oficiar una ceremonia para dos inconversos es una tremenda oportunidad evangelística. Yo casaría a mi amiga inconversa Debbie bajo algunas condiciones, incluyendo:

  • Al hablar con la pareja, me aseguraría que hay un verdadero compromiso, valores comunes, una visión similar para el futuro, y que no haya pecados ocultos del pasado.
  • No casaría un inconverso con un cristiano. Eso es una violación explícita de la Escritura. Pablo anima a los cristianos solo a casarse con alguien que “pertenece al Señor” (1 Co. 7:39; ver también 1 Corintios 6:14-18).
  • Pediría a la pareja a participar en consejería prematrimonial conmigo para que yo pueda enseñarles los propósitos del matrimonio desde la Palabra de Dios.
  • Me aseguraría de que entendieran de antemano que la ceremonia sería explícitamente Cristocéntrica.

La consejería prematrimonial y el oficiar una ceremonia proporcionan una oportunidad maravillosa para mí (como pastor) para proclamar las verdades de la Palabra de Dios a esta pareja no cristiana (y su familia y amigos inconversos en la ceremonia). Después de escuchar estas condiciones, si todavía quieren que oficie su boda, ¡lo haría felizmente!

El matrimonio, como una ordenanza de la creación, como institución de la gracia común, como un recordatorio del pacto de amor de Dios, y como una oportunidad de evangelización; estas cuatro razones me llevan a creer que yo como pastor debo estar dispuesto a casar a dos inconversos, para la gloria y alabanza de nuestro Gran Dios.

Este artículo fue publicado originalmente el 11 de abril 2012 para The Gospel Coalition. Traducido por Felipe Orellana.
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