Cambia tus pensamientos… ¿y cambiará tu mundo?

“Cambia tus pensamientos y cambiará tu mundo”. – Norman Vincent Peale

Toda verdad es verdad de Dios, sin importar quién lo ha dicho. Entonces al leer el famoso dicho de Norman Vincent Peale: “Cambia tus pensamientos y cambiará tu mundo”, me pregunto si será que esta frase contiene alguna verdad bíblica. Es importante aclarar que estoy en desacuerdo con la teología de Peale. Con toda probabilidad, él se estaba refiriendo más al poder de la positividad de las palabras y no de la Palabra de Dios. Otra conocida frase es: “Cuida tus pensamientos porque se convertirán en tus palabras, tus palabras en tus acciones, tus acciones en tus hábitos, tus hábitos en tu carácter, y tu carácter en tu destino”. Es fácil estudiar la Biblia y distorsionar su mensaje, ¿no? Por eso es tan importante seguir lo que la Palabra enseña en Juan 5:39: “Ustedes examinan las Escrituras porque piensan tener en ellas la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio de Mí!”.

Cuando el mundo habla sobre el poder del pensamiento positivo, ¿qué está diciendo realmente? Todos hemos oído el refrán, “¿Estas viendo el vaso medio lleno o medio vacío?”. Es cierto. Hay diferentes formas de ver la misma cosa o situación. Tu cosmovisión puede llevarte a tener una perspectiva positiva. No se trata de ver todo a través de un lente rosado e ignorar la realidad para ver bien las cosas. Más bien el dicho enseña que debemos buscar el beneficio no importa la situación. En otras palabras: tener una perspectiva positiva.

El psicólogo Martin Seligman explica que esa es la forma en la que debemos ver la vida. Él explica que las personas positivas aceptan el crédito cuando las cosas van bien pero culpan a otros cuando van mal. Su última esperanza está en que todo va a salir bien en el final. Por otro lado, los pesimistas creen que las cosas siempre saldrán mal y que será su propia culpa. Hasta Abraham Lincoln dijo: “La mayoría de las personas solo son tan contentas como deciden serlo”.

Como nuestros pensamientos están cimentados en nuestras creencias, y hay algo de verdad en lo que estos dos hombres están diciendo, es necesario preguntarnos, ¿qué dice la Biblia al respecto? ¿Debo ver el vaso medio lleno o medio vacío? La realidad es que los cristianos pueden quedarse contentos sea que el vaso esté medio lleno o medio vacío. Dios es quien nos lo ha dado todo, y Él ha prometido suplir todas nuestras necesidades (Fil. 4:19). Esto no necesariamente significa que nada malo nos pasará, y tampoco que tendremos todo lo que deseamos, sino que cuando tengamos una necesidad, podemos saber que hay un propósito tras él y Dios lo usará para nuestro bien (Ro. 8:28-29). Si el vaso está medio vacío es porque Dios ha decidido que eso es precisamente lo que necesito en ese momento. En otras palabras, en nuestro momento de necesidad, necesitamos esa carencia para que la imagen de Cristo sea formada en nosotros. Esto cambia nuestra perspectiva de un vaso medio vacío a uno completamente lleno, porque sabemos que en Cristo tenemos todo lo que necesitamos en ese momento.

Dios tiene que moldear nuestro corazón. Después de todo: “…del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias. Estas cosas son las que contaminan al hombre” (Mt. 15:19-20). Nuestro corazón es engañoso (Jer. 17:9), y al igual que con los judíos, a veces el Señor necesita traernos al desierto para que veamos la gravedad de nuestro pecado en nuestro corazón y en nuestros pensamientos.

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir los pensamientos y las intenciones del corazón”, Hebreos 4:12.

La Palabra de Dios es suficiente para destruir las pensamientos que se levantan contra el conocimiento de Dios, y traerlos a la obediencia a Cristo (2 Co. 10:5; Fil. 4:8).

Entonces, es verdad que el cristiano debe ser una persona “positiva”. No porque el positivismo mejorará mi vida, sino porque Cristo dio Su vida para darnos vida eterna (Ro. 8:32). Esta verdad nos muestra la verdadera libertad que tenemos en Cristo (Gál. 5:1); una libertad que sobrepasa cualquier sufrimiento de este tiempo (Ro. 8:18). Dios es quien controla las circunstancias, y transforma mi forma de pensar. Cuando nuestra mente es renovada a través de un estudio de la Palabra, y esa Palabra es aplicada a nuestra vida, Dios cambiará no solo nuestra perspectiva sino también nuestro corazón.

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