Blogueando para la gloria de Dios

Los blogs no son nada nuevo. Han existido por muchos años y se han constituido en una de las formas de comunicación de la red. Twitter —que es una forma de microblogging, Youtube —que aloja un número infinito de videoblogs, o vlogs—, Tumblr, Blogspot y WordPress son solamente unos pocos de los muchos servicios gratuitos que nuestra generación utiliza diariamente, y que la próxima generación aprovechará para dar a conocer su mensaje.

Hoy en día, cualquier persona puede construir una plataforma en internet para proclamar su mensaje. Y es evidente que miles de cristianos lo están haciendo. ¿Debe un cristiano crear una plataforma a través de un blog? Este es sin duda un tema de libertad individual. Para muchos sería una muy buena idea, para muchos otros sería una pérdida de tiempo. Ahora, diciendo que ya hayas empezado un blog, o que estés preparándote para empezar uno, la pregunta que tenemos que hacernos es, ¿cómo puede un cristiano bloggear para la gloria de Dios?

¿Qué haría Pablo?

La típica respuesta de “¿qué haría Jesús?” no nos es tan útil cuando se trata de construír una plataforma a través de un blog. Cuando Jesús construye una plataforma a través de su ministerio, todo tiene que ver con proclamarse a sí mismo (como el Mesías). Nosotros no estamos llamados a proclamarnos a nosotros mismos. Así que, quizá una pregunta mucho más provechosa  sería “¿qué haría Pablo?”, puesto que la plataforma del ministerio de Pablo fue toda para proclamar a otra persona: Jesucristo. Nosotros deberíamos de hacer lo mismo.

Ahora bien, cuando hablamos acerca de blogging en un sentido ministerial, debemos reconocer que no estamos hablando de algo que tenga un rol religioso como predicar y enseñar en la iglesia (como lo hizo Pablo a menudo). No hay un oficio bíblico de bloguero como sí lo hay de pastores y maestros. Sin embargo, un blog tiene un rol cultural y puede usarse para hablar en la arena pública (como también lo hizo Pablo a menudo). Es una oportunidad de cumplir con nuestro mandato de ser sal y luz. Hoy, todo el mundo y su hermana expresan sus opiniones en la red, y la arena pública se hace cada vez más grande con cada nuevo perfil de Facebook, blog de WordPress o canal en Youtube. Por tanto, se hace necesario que los cristianos se involucren dentro de este creciente contexto de la red y provean una voz con un contenido centrado en el evangelio y sana doctrina.

No queremos la gloria

Como blogueros, no queremos usar nuestra plataforma para recibir alabanza, gloria, o vender un producto. Al contrario, el blog es nuestro método de tratar asuntos en la iglesia global (particularmente en la iglesia de habla hispana) y guiar a las personas a una visión integral de Cristo en nuestra fe, comunidades, trabajos, familias, relaciones, iglesias, ministerios y más.

Entonces, ¿por qué hablar de plataformas? El término puede tener algunas connotaciones negativas, llevando a la personas a pensar que es un esfuerzo para promoverse a uno mismo y llegar a ser conocidos, como un político tratando de construir una plataforma para ganar una elección. Definitivamente este es un peligro latente, del que tenemos que cuidarnos. Y es cierto que algunos usarán sus blogs como una forma de abusar de sus seguidores y manipularlos para que crean lo que ellos quieren. Pero el querer ser influyentes no es algo inherentemente pecaminoso.

Debemos ser extremadamente cuidadosos de no construir plataformas para promovernos a nosotros mismos, sino construir plataformas para promover a Jesucristo y el evangelio en la arena pública. Estas plataformas pueden tomar diversas formas: libros, programas de radio, podcasts, editoriales, páginas de Facebook, etc.  Y aunque no hay una lista de control para crearlas y mantenerlas, aquí hay unas pocas cosas que podrían ayudar a los blogueros a testificar y exaltar a Jesucristo a través de sus plataformas en la red:

1. Busca al Señor.

Búscalo y pídele entendimiento. Búscalo y pídele que te guíe a la verdad.  Cualquier cosa que hagas, hazla en la dirección que lleva a Cristo (Col. 3:17, He. 13:15).

2. Procura estar involucrado y comprometido con una comunidad local donde ser independiente sea imposible.

Si no conoces a las personas en tu contexto, ¿cómo les vas a comunicar el evangelio? Tienes que estar con los pies sobre el suelo, hablar a las personas, conocer sus problemas, conocer sus luchas, conocer sus preguntas. Solo entonces serás capaz de comunicar el evangelio con mayor claridad.

3. Escribe para tus ancianos o líderes, no para tus amigos.

Puede resultar fácil que un blog se convierta en una plataforma donde te quejes y burles de aquellos con los que no estás de acuerdo. Recuerda que todos pueden ver lo que publicas en internet, así que escribe para tus mejores lectores, no para los peores.

4. Escribe porque quieres escribir, no porque quieres que te conozcan.

Si la principal razón por la que quieres tener un blog es porque quieres tener alguna influencia, tener más seguidores en Twitter y convertirte en una celebridad en internet, entonces te pareces más a Nabucadonosor que a un discípulo de Cristo. Escribe porque encuentras gozo en hacerlo y porque tienes algo que decir. De lo contrario, no escribas.

5. No construyas tu plataforma usando material y contenido que le pertenece a otras personas.

La plaga de la blogósfera cristiana en español es que hay demasiados blogs, páginas de Facebook y sitios que usan el contenido de otras fuentes sin permiso, para promover sus propias plataformas. Es una cosa compartir una frase o cita de un libro o pastor que admiras. Pero es algo muy diferente el copiar un artículo entero o compartir libros en PDF escritos por otras personas con el logo de tu página por encima. “Toda verdad es verdad de Dios” no significa que puedes copiar el trabajo de otras personas y ponerle tu logo. Hermanos, en vez de copiar el artículo, comparta el enlace original. Sé original, sé honesto y sé fiel a Dios.

Es mi oración que juntos testifiquemos y exaltemos a Jesús a través de las plataformas que construimos para expresar la verdad del evangelio como el centro de todas las cosas.

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