6 actitudes que matan el evangelismo en la iglesia

Aquí están mis notas de una entrevista que hice con un miembro de iglesia recientemente:

Pregunta: ¿Crees que el evangelismo debe ser una prioridad en la iglesia?

“Desde luego”.

Pregunta: ¿Es el evangelismo una prioridad en tu iglesia?

“Realmente no. Nuestro pastor no hace mucho al respecto. Y no recibimos ayuda de nuestra denominación”.

Pregunta: ¿Qué estás haciendo personalmente para ser más evangelista?

Silencio.

No los aburriré con estadísticas sobre la declinación del evangelismo en nuestras iglesias. No necesitas que te convenza de que la mayoría de las iglesias no están llegando a las comunidades con el evangelio. No necesitas que yo proporcione datos que demuestren que nuestras iglesias están alcanzando menos gente hoy que hace apenas algunos años atrás.

Pero, ¿por qué nuestras iglesias son menos evangelistas hoy en día?

Esta pregunta podría responderse desde varias perspectivas. Pero una de las explicaciones clave es simplemente un problema de actitud. Hay varias actitudes peligrosas y debilitantes en las iglesias que están matando el evangelismo. Aquí hay seis de ellas:

  1. “Para eso le pagamos a nuestro pastor”. La actitud de que la gran comisión debe ser hecha por un “empleado asalariado” es debilitante. Esto emana de una actitud de comodidad y reclamo entre los miembros de la iglesia. Y sobre todo, es totalmente antibíblico.
  2. “Nuestros miembros de la iglesia simplemente no son evangelistas”. Esta frase viene de los pastores y otros líderes de la iglesia. Es el otro lado de la moneda del juego de la culpa señalado en el primer punto. Los pastores que hacen esos comentarios típicamente no son evangelistas ellos mismos. Y el factor correlativo número uno de una iglesia evangelista es un pastor evangelista. Si los pastores asumen la seriedad de que sus iglesias se conviertan en instrumentos de la gran comisión, entonces deben comenzar mirándose en el espejo.          
  3. “Nuestra denominación no nos ayuda”. Esta actitud es una continuación del problema de culpa y desvío. Las iglesias evangelistas no dependen de las denominaciones para llevarlas a compartir el evangelio. Más bien, ven la gran comisión como una cuestión de responsabilidad de la iglesia local.
  4. “Enfatizamos el evangelismo una vez al año en nuestra iglesia”. Si el evangelismo es solo otro énfasis en la iglesia, la iglesia ya está muerta. El evangelismo debe ser una prioridad permanente de la iglesia. La gran comisión no es solo otro evento; es vivir la prioridad de compartir el evangelio.
  5. “No conozco a nadie que no sea cristiano”. Esta actitud es parte del mayor problema en una congregación santurrona. Si los miembros de la iglesia no están intencionalmente desarrollando relaciones con personas que no son cristianas, el evangelismo simplemente no ocurrirá. He aquí una pregunta a considerar. ¿Cuántos de los grupos o clases de tu iglesia están buscando regularmente conectarse con incrédulos?
  6. “No tenemos los recursos”. Las iglesias evangelistas más efectivas dependen de dos recursos clave: la oración y la obediencia.

El declive en el evangelismo en nuestras iglesias se reduce a solo algunas cuestiones clave. Demasiados creyentes ven el evangelismo como la responsabilidad de otra persona. Estrechamente relacionado con ese tema está el asunto de la culpa. Es culpa del pastor. Es culpa de los miembros de la iglesia. Es culpa de la denominación.

He visto a las iglesias hacer cambios dramáticos cuando una sola persona decidió ser radicalmente obediente a la gran comisión. La pregunta no debe ser: “¿Qué pasa con ellos?”. La pregunta debe ser: “¿Qué hay de mí?”.


Publicado originalmente por Thom Rainer. Traducido por John Chávez. 
Imagen: Lightstock
Compartir
CARGAR MÁS
Cargando