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5 preguntas para elegir un material de estudio Bíblico para grupos de mujeres

Con mucha regularidad nos encontramos recibiendo preguntas acerca de estudios Bíblicos sólidos para ministerios de mujeres. El seleccionar un buen material para ayudarnos a enseñar la Escritura es crucial y requiere de un trabajo arduo. En lugar de enlistar algunos recursos, quiero ofrecerte cinco preguntas que te ayudarán a evaluar qué material usar. La buena noticia es que no tienes que responder a estas preguntas sola, sino en comunidad, con otros hermanos y hermanas en Cristo en tu congregación. 

1. ¿Este material equipará a las mujeres motivándolas a estudiar y enseñar la Biblia por ellas mismas?

Al leer en el Salmo 129 recordé el poder de la voz de Dios: “Voz del Señor sobre las aguas…La voz del Señor es poderosa; La voz del Señor es majestuosa. La voz del Señor rompe los cedros…  La voz del Señor levanta llamas de fuego”. Esta es la voz que nos habla en las Escrituras y por la cual Dios nos transforma. Así que si vamos a equipar a las mujeres para la obra del ministerio, las animamos a que conozcan a Dios como Él se dio a conocer a través de Su Palabra. Sólo así otras podrán ir y hacerlo conocer en sus varias ocupaciones.

Nuestra enseñanza bíblica y el currículum que usamos debe entrenar a las mujeres a escuchar la Palabra de Dios y compartirla con otros, especialmente con aquellos no cristianos. ¿Cómo luce esto de manera práctica? Aquí algunas preguntas que debemos hacer:

¿El material sigue el texto de la Escritura con atención? ¿Nos ayuda a tener un discernimiento del tema central y su estructura? ¿Pone atención en el estilo literario y el contexto teológico tanto de los pasajes que están antes y después, del libro entero, y de toda la historia bíblica? ¿Qué en cuanto al contexto histórico? ¿Quién fue la audiencia original y la situación en la que el pasaje fue escrito? Una buena enseñanza (y recursos) nos entrenarán a formular preguntas básicas de un texto para así escuchar la voz de Dios lo más claramente posible.

Desde luego, para animar a otras a estudiar la Biblia por ellas mismas, tenemos que estudiar la Biblia por nosotras mismas. Esta es una razón por la cual apreciaba la disciplina de escribir mi propio material para estudios Bíblicos cuando servía en el ministerio de mujeres de mi iglesia local. Yo quería la libertad de formular preguntas y dirigírselas a un grupo de mujeres, tomando en cuenta sus necesidades específicas y sus preocupaciones. El proceso de preparación de esas preguntas benefició ricamente mi alma, así como también benefició mis enseñanzas.

El orar y estudiar un libro de la Biblia con anticipación en cada semestre, fortaleció mi entendimiento del libro como un todo y como consecuencia, todas sus partes, me permitió enseñar desde el corazón al aplicarlo en el corazón de otras mujeres. A pesar de que mi forma de enseñar pueda ser inferior comparada con otros maestros con más experiencia, ya sea en la televisión o en sus escritos, yo era la persona que estaba presente con esas mujeres; quien oró con y por ellas; quien sabía sus dificultades y alegrías; quien compartió la Santa Cena con ellas semana tras semana.

Inmediatamente, el ministerio de una vida hacia otra en la Palabra ofrece significativamente ventajas sobre estudios Bíblicos en los que otras mujeres dirigen las conversaciones, fundamentadas en el trabajo de instructores a control remoto. (Estoy consciente que no todas estarán de acuerdo conmigo en este punto. En ciertas situaciones, el confiar en un material externo puede ser una buena opción).

La mayoría de las mujeres que lideran estudios bíblicos no trabajan a tiempo completo en el ministerio, ni reciben un salario por ello como era mi caso. Algunas de mis amigas en este momento de sus vidas no pueden asumir la hermosa tarea de escribir un material para un estudio bíblico, ni enseñar un estudio intensivo de la Biblia semana tras semana. El poder del evangelio no se centra en un método en particular de estudio bíblico. Pero, algunos métodos son mejores que otros. Hacemos bien al someternos a cualquier método o material con preguntas rigurosas para asegurarnos que estamos centradas en el texto (en vez de usar el texto como relleno) al enseñar a las mujeres a formular buenas preguntas por sí mismas.

Regularmente animo a líderes de ministerio de mujeres a desarrollar un plan tanto a largo como a corto plazo para su planificación para los grupos de Estudio Bíblico. ¿Por qué no dar pasos como iglesia para entrenar a mujeres para que se preparen y enseñen estudios bíblicos que expongan y exalten a Cristo, aunque tome tiempo para que ellas se sientan listas para ir al frente?

2. ¿Este material equipa a las mujeres demostrando la centralidad de Cristo y su evangelio?

¿Este material está explícitamente anclado en el evangelio de la gracia para que su mensaje y método expongan al Cristo crucificado y resucitado como supremo? Para cultivar un ministerio cimentado en la Palabra, tenemos que confiar en el poder de la Palabra para hacer a las personas sabias para salvación a través de la fe en cristo Jesús (2 Timoteo 3.15). Esto requiere una lectura cuidadosa de cada pasaje en el contexto de la Biblia como una sola historia de redención a través de Cristo.

¡Cuán fácil es para nosotras el asumir el evangelio! Y cuando lo hacemos, con rapidez motivamos a otras mujeres con otras cosas en vez de Cristo. Ningún material de Estudio Bíblico, incluso aquellos que van palabra por palabra, sobrepasan la persona y el obrar de nuestro trino Dios. La centralidad en Cristo no ocurre en forma natural, ni tampoco ocurre por seguir algún estudio bíblico ofrecido por una casa editorial cristiana. Honrar a Dios como el centro de nuestras vidas fluye al mantenerlo a Él como el centro de nuestra enseñanza. Desde luego, el beneficio de trabajar en una iglesia local es que podemos buscar la ayuda de líderes con experiencia para evaluar el enfoque del evangelio en varios materiales.

A la par del estudio de los libros de la Biblia, es de ayuda leer materiales de contenido bíblico-teológico o temas que nos ayuden a madurar nuestro entendimiento de los propósitos eternos de Dios en Cristo. El libro en inglés “Nombre sobre todo nombre” (Name above all names) de Alistar Begg y Sinclair Ferguson por ejemplo, demuestra cómo toda la Escritura culminan en Cristo. Este ha sido un material de mucha ayuda para mujeres que desean crecer en su habilidad para observar cómo el Antiguo y Nuevo Testamento se complementan.

3. ¿Este material equipará a las mujeres para aplicar la Palabra de Dios en su diario vivir, demostrando la relevancia y poder de la Escritura para transformar corazones?

A veces el motivo por el cual las mujeres buscan alimentarse a través de clubes de lectura o grupos sociales en vez de reuniones para estudiar la Biblia tiene mucho que ver con nuestra (o de los maestros) falta de esfuerzo  para aplicar la Palabra de Dios, aunque no lo queramos admitir. Sí, la enseñanza de una sana doctrina no es dictada por nuestros sentimientos, necesidades  o deseos, y no debemos utilizar materiales de estudio bíblico como estos. Sí, debemos determinar lo que el texto significa  antes de determinar lo que este signifique para mí. Pero cuando no invierto en tiempo de oración, reflexión, y trabajo para demostrar la ferviente relevancia del mismo a un escéptico, al anciano en diálisis, al profesional adulto detrás de su escritorio, o la madre soltera que lucha por llenar sus necesidades, no estoy ofreciendo una exposición bíblica fiel.

Queremos que el material utilizado para un grupo de estudio bíblico sea presentado a un grupo de mujeres reales y que apunte a sus mentes, corazones, aflicciones y voluntades. Un material de estudio bíblico robusto presentará preguntas que nos harán crecer  por el mensaje en el texto, confiando en la Palabra de Dios para madurar en nuestra santidad. Queremos un currículum que ayude a las mujeres a ver sus vidas, relaciones, lugares de trabajo, y sus mundos a la luz de la eterna verdad de Dios.

4. ¿Este material equipará a mujeres apoyando la estrategia de discipulado que con oración se ha desarrollado para este grupo?

Cuando empecé enseñando en mi iglesia, diseñé una estrategia de estudio bíblico a largo plazo, considerando cómo Dios quiere formar las mentes y corazones de las mujeres durante los años que estaríamos juntas. Fue de mucha ayuda el consultar regularmente con nuestro pastor acerca de estos planes, y cada año me reunía con algunas mujeres líderes para discernir si alguna necesidad debía ser ajustada a nuestra estrategia. Incluso al tener una visión completa, preguntas de evaluación necesitan ser hechas con frecuencia, especialmente en el proceso de selección de un currículum para un Estudio Bíblico.

Al haber seleccionado materiales de varios estudios bíblicos y grupos pequeños, me hacía preguntas como: ¿Cuál es el nivel general de conocimiento de la Biblia de este grupo? ¿Existe un género o porción de la Escritura que en particular no hemos estudiado? ¿Cuáles son las cargas que estas mujeres están enfrentando? ¿Existe un libro de la Biblia que directamente habla acerca de estas dificultades? ¿Qué partes de la Escritura o temas mi pastor va a predicar? ¿Cuáles son las preguntas más comunes que en este momento me están haciendo? ¿Qué problemas culturales son más complejos para ellas? ¿El estilo y el material de nuestro estudio bíblico nos ayudan a cumplir nuestra misión haciendo que las mujeres a las que estamos enseñando apliquen la Escritura en sus diferentes contextos?

En ocasiones cuando siento que una mujer necesita una ayuda más personalizada por algo específico en su vida, trabajo con ella uno a uno escudriñando la Palabra de Dios con más interacción, aplicándola directamente, y orando juntas con más intimidad.

5. ¿Este material equipará a las mujeres al estar bajo las enseñanzas del ministerio de mi pastor o pastores y ancianos? ¿Está alineado con la visión y las convicciones doctrinales de nuestra iglesia?

Lo ideal, como maestras en nuestras iglesias, es hacer decisiones de currículum con nuestros pastores y ancianos. ¡Es una bendición cuando ellos apoyan y oran por nosotras en nuestra labor! El tener una buena colaboración con nuestros líderes nos mantiene enfocadas en que no sólo estamos trabajando para el bienestar de las mujeres con la Palabra sino también que estamos contribuyendo con la vida y la salud del cuerpo que es la iglesia. Pastores y ancianos están llamados a pastorear al rebaño (incluyendo a otros maestros) y practicar el modelo llevado por Jesucristo mismo. ¡Qué regalo! Nuestro liderazgo como maestras en la iglesia de Cristo nos llama a una sumisión en Dios, y mucho más en las áreas relacionadas con el estudio de la Palabra de Dios.

Que Dios te de mucha sabiduría y discernimiento al hacer importantes decisiones en cuanto a materiales de estudio bíblico, siempre con la mirada enfocada en tu misión principal de equipar a sus santos para el trabajo en el ministerio. Mientras continuas escuchando a Dios, tomando Su Palabra, recibiendo Su consejo, y creciendo en la habilidad de manejar Su Palabra en todas sus partes y géneros. Él promete usarnos para Su gloria y por Su gracia.


Publicado originalmente para The Gospel Coalition. Traducido por Fanny Stewart-Castro.
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