5 lecciones de los cristianos perseguidos en China

Pasé un año enseñando inglés en Shanghai a mediados de los años noventa. Incluso en aquel entonces recuerdo que los amigos de la “iglesia clandestina” en la República Popular de China habían experimentado mucha persecución. En ese momento, estaba seguro de que en una década o dos, con la globalización del mundo y un mayor intercambio internacional, la vida de los cristianos en China mejoraría enormemente.

Transportémonos a diciembre de 2018. Las redes sociales estaban llenas de informes y peticiones de oración por la iglesia Pacto de Lluvia Temprana en Chengdu, una provincia de la región central en la República Popular de China. El pastor de la iglesia, Wang Yi, fue arrestado, junto con su esposa, los ancianos, los diáconos, y docenas de miembros. Muchos miembros y líderes no aparecían después de un esfuerzo masivo de la policía y otras autoridades, donde allanaron y detuvieron a cristianos durante varios días. En vísperas de su inminente arresto por parte de la policía, el pastor Yi escribió un poderoso mensaje para sus feligreses, titulado: “Mi declaración de desobediencia fiel”.

El mundo que observa y los creyentes que compartimos la misma fe con nuestros hermanos y hermanas en China tenemos mucho que aprender de ellos. Aquí hay cinco lecciones que podemos aprender a través de sus sacrificios.

1. Obedecer el evangelio a veces implica desobediencia civil.

El poder no reside en el cambio de un gobierno. Si bien algunos desean ver que los cristianos ocupen cargos políticos para hacer de la República Popular de China una nación cristiana, los cristianos chinos están haciendo declaraciones de desobediencia fiel: “Cambiar las instituciones políticas y sociales no es la misión a la que he sido llamado, y no es la meta por la cual Dios le ha dado el evangelio a su pueblo”.

Con el objetivo final de obtener la doble ciudadanía (una en la tierra y otra en el cielo), a menudo nos vemos atrapados en la tensión entre la ciudad de Dios y la ciudad del hombre: siendo admirados por nuestras buenas obras, y también perseguidos por nuestra fe inquebrantable. No debemos poner nuestra fe en un gobierno “cristiano”, con la expectativa de aliviar nuestro sufrimiento. A veces se requerirá que los ciudadanos del cielo desobedezcan los gobiernos terrenales y las normas de ley que sean contrarias a las Escrituras.

2. Los problemas vendrán.

Imagina que te preparabas para adorar como miembro de la Iglesia Lluvia Temprana el domingo en que el pastor, los líderes, y las familias de la iglesia fueron arrestadas y acusadas ​​de varios delitos. La iglesia fue allanada y el edificio cerrado. Las puertas estaban cerradas y con tablas. Escuchas rumores de que la policía está esperando para arrestar a cualquiera que se presente al servicio de adoración.

La Iglesia a menudo ha crecido en presencia, no en la ausencia, de sufrimiento y persecución.

A pesar de todo eso, los miembros llegaron. Adoraron al aire libre ya que las instalaciones de la iglesia estaban cerradas. Muchos fueron arrestados rápidamente, como se rumoreaba. Nuestros hermanos y hermanas abrazaron la realidad del sufrimiento. El Señor advirtió a sus discípulos: “En este mundo tendrán aflicción” (Jn. 16:33). Desde los primeros días de la Iglesia cristiana, las “aflicciones” han sido parte de la historia. De la manera que se registra en Hechos y en otros relatos históricos, la Iglesia a menudo ha crecido en presencia, no en la ausencia, de sufrimiento y persecución.

3. Entiende lo que realmente significa la persecución.

Algunos cristianos norteamericanos pierden sueño por la amenaza de que sus organizaciones religiosas sin fines de lucro pierdan la exención de impuestos. Pero yo no llamaría a eso persecución. Puede estar bien enojarse por la hostilidad que enfrentan los cristianos en el contexto secularizado de América del Norte, pero esta hostilidad es categóricamente diferente a la persecución que están experimentando nuestros hermanos y hermanas chinos, y algunos otros cristianos en el mundo.

4. Siempre debes estar preparado para dar defensa.

Cuando llegue la persecución, debemos estar preparados para dar una defensa de la esperanza que tenemos (1 Pe. 3:15). Cuando los miembros de la iglesia Lluvia Temprana estaban siendo interrogados y acusados ​​por incitar a la subversión contra el Estado, se les preguntó qué posiciones ideológicas promocionaban. Escuché que un cristiano bajo interrogación respondió compartiendo parte del Catecismo de Heidelberg: “¿Cuál es su único consuelo en la vida y muerte? Respuesta: Que no soy mío, sino que pertenezco —en cuerpo y alma, en vida y muerte— a mi fiel Salvador, Jesucristo”. Querido cristiano, incluso si nunca llegamos a estar bajo interrogatorio, que siempre estemos preparados para dar testimonio poderoso de la verdad del evangelio.

Incluso si nunca llegamos a estar bajo interrogatorio, que siempre estemos preparados para dar testimonio poderoso de la verdad del evangelio.

5. Mantén un corazón de gratitud.

La iglesia que sufre en China no está sola. Hay cristianos perseguidos en todo el mundo de quienes debemos aprender. El verano pasado visité una iglesia inmigrante de lengua coreana en Houston y escuché las oraciones de un pastor de 90 años. Elevó una oración de acción de gracias en coreano por la fidelidad de Dios, desde los días de la ocupación japonesa de Corea en los años 1930 y 1940. Luego agradeció al Señor por las oportunidades de adorar durante la guerra civil de Corea. Dio gracias a Dios por Su fidelidad en medio de las tensiones inmigratorias que provienen de no saber el inglés o no entender la cultura estadounidense, y aún así poder adorar al Señor con libertad. Al final de la oración, yo lloraba. Me pregunté si yo conocía al mismo Dios que este hermano. Tal corazón de gratitud es algo de lo que todos podemos aprender y beneficiarnos.

La Iglesia de Jesucristo continúa sufriendo en lugares como China, Corea del Norte, y muchas otras naciones alrededor del mundo. Tenemos mucho que aprender de estos hermanos y hermanas que mantienen su fe frente a la persecución. Sigamos orando y aprendamos de ellos. Contemos el costo de seguir a Jesús, y sigámoslo de todos modos.


IMAGEN: UNSPLASH.
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