3 mentiras peligrosas que creen los líderes de ministerios

Otro día, y otro líder cae. O así parece. Se siente como si estuviéramos constantemente conmocionados por líderes grandes y piadosos que han implosionado. Nuestros corazones se afligen cuando escuchamos sobre aventuras amorosas, indiscreciones morales, y lapsos significativos en la integridad de entrenadores, políticos, líderes del mercado, e incluso pastores. Los líderes de ministerios cristianos parecen obtener mayor escrutinio público, ya que las personas esperan —acertadamente— que caminen en santidad, sean irreprochables, y pongan en práctica los sermones que predican.

Aunque parece que se trata de una epidemia, no somos los únicos que hemos visto caer a grandes líderes. Mientras pensamos: “¡No puedo creer que esto le haya sucedido a él!”, imagina la sorpresa de aquellos que llegaron a saber de la caída del rey David. Era conocido como “un hombre según el corazón de Dios”. Escribió salmos, conquistó enemigos, unió al pueblo de Dios, y recibió la promesa de Dios de que su trono duraría para siempre.

Antes de vivir en el palacio, se ocultó del antiguo rey en cuevas y despertó al amanecer cantando, regocijándose de que Dios era su refugio (Sal. 57). Antes de ser rey, dijo: “Los que a El miraron, fueron iluminados”, y animó a otros diciendo: “Apártate del mal y haz el bien” (Sal. 34).

Pero no fue así en una noche en la terraza del palacio.

La implosión

En esa noche fatídica David no encontró refugio en el Señor, sino en los brazos de una mujer casada. En esa noche no miró al Señor apartándose del mal, sino que miró al mal y se apartó del Señor. Si tan solo hubiera escuchado sus propios sermones, sus propios salmos. Si tan solo una miríada de líderes escuchara sus propias palabras.

Un edificio que implosiona se ve alto y poderoso desde el exterior mientras que los explosivos se colocan estratégicamente para derribarlo en el momento justo. De la misma manera, hay mentiras explosivas que tumban a líderes de ministerios desde adentro. Por fuera las cosas se ven normales y buenas, incluso vibrantes y prósperas, pero los explosivos están ahí. Es muy posible hacer crecer un ministerio mientras tu corazón por Dios se enfría.

Es muy posible hacer crecer un ministerio mientras tu corazón por Dios se enfría.

En los últimos años he pensado mucho sobre líderes de ministerio caídos. He visto implosionar a líderes piadosos que amo y respeto, y he observado mentiras explosivas debajo de la superficie que causan consecuencias devastadoras para amigos, familiares, ministerios, y un mundo que observa.

Estas mentiras también provocaron la caída de David, y su efecto es igual de destructivo si las creemos hoy. Aquí hay tres de esas mentiras.

Mentira 1: “Es solitario ser un líder, y está bien”.

La historia de la caída de David comienza con su aislamiento después de enviar a Joab y sus oficiales a luchar. Joab más tarde le confrontaría a David por el censo, pero Joab no estaba allí la noche en que David paseaba por la terraza del palacio. David había despachado a los hombres que podrían haberle pedido cuentas. La gente en el palacio estaba impresionada con él y no estaba dispuesta a decirle la verdad. Dietrich Bonhoeffer tenía razón al decir: “El pecado exige tener al hombre a solas“.

Los líderes de ministerio a menudo pueden predicar sobre la comunidad y construir estructuras para la comunidad mientras viven en aislamiento.

El cliché de que ser un líder es ser solitario fácilmente puede sacar a un líder de la comunidad y llevarlo al aislamiento.

El dolor de la vida y el ministerio pueden tentarnos a rodearnos de personas que validan nuestro pensamiento, que están impresionados con nosotros, y que nos darán todo lo que pedimos. Los líderes de ministerio a menudo pueden predicar sobre la comunidad y construir estructuras para la comunidad mientras viven en aislamiento. Y esto no está bien.

Los líderes deben arriesgarse a vivir en comunidad, porque el aislamiento es más arriesgado. Cuando David implosionó, lo hizo en aislamiento. Cuando se arrepintió, lo hizo en comunidad.

Mentira 2: “El aburrimiento es una etapa temporal”.

No puedo contar las veces que líderes de ministerio han confesado que “no tienen desafíos”, o que están “en una temporada aburrida”. Solía ​​ignorar la confesión, pero ahora veo el aburrimiento como una señal de alarma.

David estaba inquieto y aburrido en la terraza. David, quien antes veía a Dios como su refugio y su copa de bendición, ya no estaba satisfecho en Dios cuando se levantó de su cama y buscó algo más para satisfacerlo.

El aburrimiento no es solo una etapa; es desviar la mirada de Aquel que nunca aburre.

El aburrimiento no es solo una etapa; es desviar la mirada de Aquel que nunca aburre. Y cuando nuestros corazones pierden el asombro y la maravilla de Dios, nos alejamos de Él hacia cosas que nos destruirán.

Mentira 3: “Como soy el líder, merezco estas cosas”.

David se enteró de que Betsabé estaba casada con uno de sus hombres que luchaba por él en el campo de batalla. La llamó de todos modos, básicamente diciendo: “Yo soy el rey y consigo lo que quiero”. David seguramente se sintió con derecho debido a sus victorias, sondeos de aprobación, y logros. Sintió que se lo debían. Cuando Natán confrontó a David, señaló la ingratitud de David por todo lo que el Señor le había dado.

A medida que aumenta el sentir de que me lo merezco, la gratitud por la gracia siempre disminuye. Y a medida que disminuye la gratitud por la gracia, la probabilidad de caer es exponencialmente mayor.

Cada vez que un líder siente que se le debe algo, el líder ha olvidado que tenemos lo que hemos recibido por Su gracia (1 Co. 4.7). A medida que aumenta el sentir de que me lo merezco, la gratitud por la gracia disminuye. Y a medida que disminuye la gratitud por la gracia, la probabilidad de caer es exponencialmente mayor.

El aislamiento, el aburrimiento, y el orgullo no son pecados a domesticar, sino pecados a matar. Están destruyendo a otros. Pueden destruirnos a nosotros también.


Publicado originalmente en  The Gospel Coalition. Traducido por Casian.
Imagen: Lightstock.
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